Mary Austin conoció a Freddie Mercury a finales de los años sesenta en Londres.
Ella trabajaba en una tienda de moda y él vendía obras de arte en un mercado. Pronto se enamoraron y comenzaron a vivir juntos. En Navidad de 1973 él le pidió matrimonio con un anillo de jade. Aquella pedida marcó uno de los momentos más felices de su relación.
Tres años después el cantante le reveló su sexualidad. La relación romántica terminó, pero la amistad se mantuvo intacta hasta el final. Freddie la describía como su única amiga verdadera y la consideraba su esposa de hecho. Ella estuvo a su lado durante los últimos meses de su vida y recibió su casa y todo su archivo creativo cuando él falleció en 1991.
Décadas después, al catalogar los papeles que habían permanecido guardados en Garden Lodge, Mary encontró cuadernos y hojas sueltas con letras inéditas. Había versos descartados de canciones famosas y temas que nunca se grabaron. Esos manuscritos le devolvieron conversaciones, emociones y momentos compartidos durante años.
Los apuntes muestran el proceso creativo de un artista que reescribía una y otra vez hasta hallar la forma exacta. Mary acompaña esos documentos con anécdotas de la vida cotidiana que ambos llevaron juntos. El resultado es un retrato íntimo de un vínculo extraordinario y complejo que sobrevivió a la fama, a los cambios personales y a la muerte.
El material se publicará pronto en un libro que reúne fotografías privadas y recuerdos personales. Mary espera que estas páginas ayuden a entender mejor la mente creativa de su amigo y celebren el legado que sigue inspirando a millones de personas en todo el mundo.