El sonido que impulsó a Brian May

brian may starmus queen armenia aqueenofmagic

A lo largo de su carrera Brian May se vio siempre como un estudiante de la guitarra.

Cada nuevo intérprete podía sorprenderlo con su estilo. Admiraba a quienes iban muy por delante de lo que él había logrado. Uno de sus mayores retos era captar los detalles sutiles de sus guitarristas favoritos en los discos.

No todos los álbumes de Queen exigían el sonido pesado que él podía aportar. Aunque las canciones podían moverse hacia el pop, May era el corazón rock del grupo. En cada solo se sentía esa energía salvaje. Había abandono en la superficie, pero también mucho método y oficio detrás de las notas.

No quería parecer un músico poseído que crea sin control. Gran parte de su mejor trabajo se basaba en la artesanía. No todos deben actuar como atletas del instrumento. Él escuchaba lo que cada tema necesitaba y tocaba de forma adecuada para esa canción.

Por eso el solo de Bohemian Rhapsody encaja tan bien. Entre sus héroes estaban The Beatles y Pink Floyd. También le interesaban sonidos anteriores a la invasión británica. En Good Company hizo que su guitarra sonara como una banda de jazz que escuchaba de niño.

Cuando empezó deseaba reproducir los sonidos de quienes flexionaban las cuerdas. Hello Mary Lou de James Burton era el modelo. El rumor entre los chicos era que una cuerda de banjo en la guitarra lo cambiaba todo. Eso era lo más fantástico. Quería hacer lo que Burton hizo. Eso lo impulsó. De pronto la guitarra dejó de ser solo acompañamiento.

Flexionar las cuerdas daba emoción a aquellos primeros discos de rock. El sonido no siempre resultaba agradable para quienes preferían todo limpio. May hallaba magia en apretar la cuerda hasta obtener el tono deseado. Veía su forma de tocar como una extensión de la voz del grupo y buscaba la mejor manera de expresarse con ella.

El secreto de 5 minutos que mantiene a Brian May con una apariencia juvenil a sus 78 años