Queen se considera una de las agrupaciones más innovadoras en la historia del rock.
Transformó el género con ideas adelantadas a su tiempo. Pese a sus éxitos masivos, ha sufrido críticas constantes de pares y aficionados. El desprecio persiste entre quienes no captan su esencia.
El público suele rechazar bandas que amenazan un espacio considerado sagrado. En el rock esto ocurre con frecuencia. Las formaciones leales a sus orígenes mantienen respeto aunque eviten el crecimiento comercial. Metallica ilustra el caso. Gozaron de amor hasta que los tildaron de vendidos y el rechazo se instaló.
Queen no cambió de rumbo de manera abrupta. Su flamboyancia contrastaba con una escena gritona y sobria. El rock valora la tradición en sonido, imagen y actitud. Para muchos resultaron demasiado teatrales. No encajaban en el molde cool de Led Zeppelin, Pink Floyd o The Who.
Algunos criticaban su música por demasiado pulida o melódica para ser rock auténtico. Freddie Mercury desafió la imagen blanca dominante del género. Su forma de ser en entrevistas parecía distante. Eso generó prejuicios. Lo veían ególatra cuando solo rechazaba pretensiones falsas.
La banda daba mucho al público. Para ciertos observadores era excesivo y poco digno. Además, su presencia constante en medios resultaba abrumadora para quienes no conectaban con las canciones. El propio Mercury señaló que los medios exageraban su estilo de vida y carácter.
Mercury defendía la presentación teatral. Preguntaba cómo interpretar temas como Bohemian Rhapsody o Somebody to Love en jeans sin espectáculo. Animaba a disfrutar el trabajo. Queen avanzaba con convicción. Sabían que su propuesta no era para todos y priorizaban el disfrute por encima de los detractores.
