En 1980 Queen dio un salto decisivo en su carrera.
El bajista John Deacon resultó esencial con Another One Bites The Dust, tema incluido en el álbum The Game. La canción representó un cambio desde el sonido glam de los años setenta hacia un estilo más rítmico y contemporáneo que triunfó en discotecas y en las listas de éxitos de todo el mundo.
Deacon quería grabar un tema influido por el soul y el funk. Se inspiró en grupos como Chic y en Michael Jackson. Al comienzo solo disponía de una frase y un riff de bajo. Imaginaba una canción para bailar, aunque no previó el impacto que acabaría teniendo.
El resto del grupo no mostró entusiasmo inicial. Brian May reconoció después su extrañeza e incluso cierta vergüenza por no haber detectado el potencial. Con el tiempo afirmó que el tema pertenecía al universo de Deacon, más cercano al funk que sus compañeros de banda.
El riff de bajo sostuvo toda la composición. Freddie Mercury aportó su voz inconfundible, pero sin esa base rítmica el resultado habría sido distinto. Another One Bites The Dust se convirtió en un éxito planetario y colocó a Queen en la élite del rock de aquel momento.
Las cifras de ventas y las posiciones en las listas confirmaron el acierto. El sencillo alcanzó el número uno en Estados Unidos y se transformó en uno de los más vendidos de la historia del grupo. Aquel año quedó marcado como el momento en que Deacon llevó a Queen a lo más alto.