Hace cincuenta años Queen se concentró en una granja de Gales del Sur para grabar su álbum de 1976.
Tras romper con su anterior management eligieron a John Reid, representante de Elton John. Él les instó a entrar en el estudio y crear el mejor disco posible en lugar de salir de gira de inmediato.
En esas sesiones de Rockfield la banda disfrutó de una libertad creativa total. Brian May recordó que empujaron los límites musicales y produjeron canciones de gran ambición. El grupo se sentía liberado y dispuesto a experimentar sin restricciones en cada composición.
Aunque muchos recuerdan otras piezas del periodo, el tema The Millionaire Waltz destacó por el trabajo de guitarra. La canción, dedicada al propio manager John Reid, mostraba capas de sonido que Mercury consideró excepcionales dentro del rock de la época.
Freddie Mercury expresó su admiración con palabras claras. Dijo que Brian había llevado la orquestación de guitarra hasta el límite y que no sabía cómo podría superarla nunca. Destacó el uso distinto del instrumento y afirmó que el resultado funcionaba especialmente bien desde el punto de vista orquestal.
Aquella grabación reflejó la tensión creativa y el talento colectivo de Queen en una etapa temprana pero ambiciosa de su carrera. El elogio de Mercury a May quedó como testimonio del nivel alcanzado en aquel álbum; A Day At The Races.