Una línea de bajo funk, la duda interna de la banda y un consejo de Michael Jackson convirtieron “Another One Bites The Dust” en el sencillo más vendido de su historia y en el punto de quiebre que redefinió su sonido.
El 4 de octubre de 1980, Queen llegó al número 1 del Billboard Hot 100 con “Another One Bites The Dust”. No fue un ascenso fugaz. El tema se mantuvo en la cima durante tres semanas consecutivas y se convirtió en el sencillo más vendido de la historia de la banda.
Para el cuarteto liderado por Freddie Mercury, aquel día no fue solo un récord: fue el momento en que Estados Unidos dejó de mirarlos como una banda de rock británica y empezó a tratarlos como un fenómeno de masas.
La canción que Queen dudó en lanzar
Lo paradójico es que casi no ocurre. La canción era de John Deacon, el bajista, y nació con una mezcla de funk y rock disco que chocaba con la imagen que el grupo había construido hasta entonces. Dentro de Queen había dudas.
No todos confiaban en su potencial comercial y no estaba claro que debiera salir como sencillo oficial. Deacon la había escrito, además, con otra voz en la cabeza: la de Michael Jackson.
El consejo de Michael Jackson que cambió el destino del tema
El giro llegó de forma inesperada. Jackson asistió a un concierto de la banda y los empujó a publicar el tema de inmediato. El consejo del entonces rey del pop cambió el rumbo. A partir de ahí, las radios estadounidenses lo tomaron sin freno.
Tres semanas en el número 1 y el cruce al R&B
“Another One Bites The Dust” no solo dominó el pop: llegó al segundo puesto de las listas de R&B y de disco, un cruce de audiencias poco habitual para un grupo de rock.
El efecto no se quedó en Estados Unidos. El tema encabezó rankings en varios países de habla hispana, entre ellos Argentina, Chile y España, y confirmó que Queen podía moverse fuera del formato que la había hecho famosa. Esa validación pesó en las decisiones que vinieron después.
Del Billboard a Hot Space
La banda empezó a explorar ritmos más bailables, un camino que desembocó de forma directa en Hot Space, el álbum de 1982 que dividió a parte de su público y, al mismo tiempo, amplió su alcance.
En el escenario, en cambio, no hubo debate. Desde entonces, el tema se volvió fijo en los conciertos masivos. Queen lo interpretó en cada gira hasta el último tour de Freddie Mercury, en 1986. La línea de bajo que casi no sale al mercado terminó siendo una de las señas más reconocibles de la banda en vivo.
Por qué sigue siendo irrepetible
Cuarenta y seis años después, el 4 de octubre sigue asociado a esa hazaña. No solo porque Queen paralizó las listas de Estados Unidos, sino porque lo hizo con una canción que la propia banda dudó en lanzar, empujada por un consejo externo y sostenida por un bajo que aún suena inconfundible.