Mucho antes de que Queen se convirtiera en una de las grandes bandas de la historia del rock, Brian May ya tenía muy claro qué grupos estaban llevando la música hacia lugares diferentes. Entre ellos había uno que le impresionó especialmente: Pink Floyd.
El guitarrista de Queen ha explicado en distintas ocasiones la admiración que sentía por Pink Floyd desde que era joven. Y hay un detalle especialmente llamativo en sus recuerdos: antes incluso de que Queen desarrollara su propia identidad, May consideraba que Pink Floyd estaba “un poco por delante” de ellos.
No se refería únicamente a las canciones. Lo que le fascinaba era el universo que la banda estaba construyendo alrededor de su música.
Brian May vio a Pink Floyd antes de que Queen existiera
La relación de admiración de May con Pink Floyd se remonta a los primeros años de la banda londinense, cuando todavía estaba construyendo el sonido y la estética que acabarían convirtiéndola en uno de los grandes nombres del rock.
En una entrevista relacionada con la exposición de Pink Floyd del Victoria and Albert Museum de Londres, May recordó haber visto al grupo en el Royal College of Art. Lo que más le llamó la atención no fue únicamente la música, sino la experiencia completa que Pink Floyd estaba creando sobre el escenario.
“Siempre me ha encantado Pink Floyd desde que era un niño”, explicó May. Y añadió que, en aquella época, estaban “un poco por delante” de ellos.
El recuerdo continuaba con una imagen muy concreta: May recordaba haber visto a Pink Floyd utilizando una diapositiva de aceite como parte de su espectáculo de luces.
Para el guitarrista, aquello pertenecía a un universo diferente.
“Es todo un universo diferente el que crearon”, recordó May.
La frase ayuda a entender qué era lo que le atraía de Pink Floyd. No se trataba simplemente de admirar a otra banda de rock, sino de contemplar una forma distinta de entender un concierto.
Pink Floyd estaba convirtiendo el rock en una experiencia
Cuando May vio aquellas primeras actuaciones, Pink Floyd todavía estaba muy lejos de convertirse en la gigantesca banda asociada posteriormente a discos como The Dark Side of the Moon o The Wall.
La primera etapa del grupo estaba marcada por la experimentación, la psicodelia y una relación muy estrecha entre música, iluminación y elementos visuales. El propio V&A ha destacado precisamente esa combinación como una de las características fundamentales de Pink Floyd desde sus comienzos.
En aquellos primeros años, Syd Barrett ocupaba un papel central como guitarrista, cantante y principal compositor. La banda estaba explorando una forma de hacer música que se alejaba de las estructuras más convencionales del pop británico de mediados de los años sesenta.
Ese espíritu experimental es importante para entender el recuerdo de Brian May.
Queen todavía no existía cuando Pink Floyd comenzaba a llamar la atención en la escena londinense. May acabaría formando Queen junto a Freddie Mercury, Roger Taylor y John Deacon unos años después, pero la experiencia de aquellos primeros conciertos de Pink Floyd quedó en su memoria.
El álbum de Pink Floyd que Brian May considera una cima
La admiración de May no se limita a los primeros conciertos de la banda.
Cuando habla de Pink Floyd, el guitarrista de Queen ha señalado especialmente The Piper at the Gates of Dawn, el primer álbum de estudio del grupo, publicado en 1967.
Y aquí aparece otra de las particularidades de su opinión.
Mientras que para buena parte del público la imagen definitiva de Pink Floyd está asociada a discos posteriores como The Dark Side of the Moon, May ha explicado que su relación personal con la banda está especialmente ligada a aquella primera etapa.
En una conversación con Rick Beato en 2022, May calificó The Piper at the Gates of Dawn como una especie de cima para él y explicó que todavía lo encontraba “impresionante” y hasta “peligroso”.
Es una valoración reveladora porque sitúa el foco en un Pink Floyd muy diferente del que posteriormente conquistaría los grandes estadios.
The Piper at the Gates of Dawn apareció en agosto de 1967 y fue el único álbum de Pink Floyd realizado bajo el liderazgo creativo de Syd Barrett. El disco nació en plena explosión de la psicodelia británica y reflejó buena parte de la libertad creativa que caracterizaba a aquella primera formación.
Syd Barrett y el Pink Floyd que fascinó a May
La importancia de Syd Barrett resulta fundamental para comprender por qué The Piper at the Gates of Dawn ocupa un lugar tan especial en el recuerdo de Brian May.
Barrett aportó al grupo una personalidad compositiva muy particular, mientras Pink Floyd experimentaba con estructuras poco convencionales, sonidos psicodélicos y largos pasajes instrumentales.
Canciones como “Interstellar Overdrive” muestran hasta qué punto el grupo estaba dispuesto a alejarse de las fórmulas habituales del pop de la época. Sus primeros espectáculos también incorporaban proyecciones y efectos de iluminación, reforzando la sensación de que el concierto era algo más que una sucesión de canciones.
Ese es probablemente el elemento que mejor conecta los recuerdos de May con su admiración por Pink Floyd: la libertad para probar cosas que todavía no tenían un lugar definido dentro del rock.
Queen acabaría encontrando su propio camino
La admiración de Brian May por Pink Floyd no significa que Queen siguiera el mismo camino.
De hecho, una de las características de Queen fue precisamente su capacidad para combinar influencias muy diferentes. El grupo podía pasar del hard rock a los arreglos vocales, de una canción de estructura convencional a composiciones mucho más ambiciosas.
Freddie Mercury aportó además una dimensión teatral que acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de Queen, mientras May desarrollaba un sonido de guitarra extraordinariamente reconocible.
Por eso resulta interesante que May recuerde a Pink Floyd como una banda que estaba “un poco por delante” de ellos.
La comparación de May refleja la impresión que Pink Floyd le produjo en aquellos primeros años, antes de que Queen desarrollara su propia identidad
La admiración de Brian May sigue teniendo sentido décadas después
La historia también explica por qué la elección de The Piper at the Gates of Dawn resulta tan significativa.
Pink Floyd tendría después una evolución enorme. Llegarían A Saucerful of Secrets, Meddle, The Dark Side of the Moon, Wish You Were Here, Animals y The Wall, entre otros trabajos que transformarían su lugar en la historia del rock.
Sin embargo, Brian May sigue regresando mentalmente a aquel Pink Floyd inicial.
Para él, aquella primera etapa conservaba algo que podía perderse cuando una banda alcanzaba un nivel de éxito enorme: la sensación de estar descubriendo un territorio nuevo.
Y quizá esa sea la razón por la que aquella actuación en el Royal College of Art permaneció en su memoria.
Antes de que Queen existiera, Brian May ya había visto a una banda que estaba intentando hacer algo diferente.
Décadas después, el guitarrista seguía recordando aquella experiencia y aquel primer Pink Floyd con la misma fascinación.
Décadas después, aquel primer Pink Floyd sigue ocupando un lugar especial en los recuerdos de Brian May. Su admiración por The Piper at the Gates of Dawn ayuda a entender qué encontró en aquella banda antes incluso de que Queen existiera: una libertad creativa que convertía cada actuación en algo diferente.