Seis lecciones de liderazgo que podemos aprender de Freddie Mercury

Freddie Mercury en Wembley, 1986.

Estas son las seis lecciones de liderazgo que puedes aprender a través de la experiencia de Freddie Mercury.

La capacidad de liderazgo es uno de los puntos fuertes que puedes ofrecer para una empresa. En muchas ocasiones es la aptitud que necesitas para crecer en tu entorno laboral. Freddie Mercury es un gran ejemplo.

Cada persona enfoca esa capacidad de liderar de una manera y con unos valores, y además cada persona elige a sus referentes en este ámbito, no solo por su éxito sino también por cómo trata a la personas a las que lidera. 

Por eso, puedes encontrar referentes de liderazgo en cualquier parte, podría ser un familiar o amigo, o una persona ajena a ti. Reme Egea Pastor, directora general de Proformación, es formadora en liderazgo y gestión de equipos, y ha encontrado un nuevo referente que ha querido compartir en LinkedIn.

Y no es ni más ni menos, que Freddie Mercury. Estos son los puntos a destacar del cantante que hizo que fuera un referente en liderazgo.

1. VISIÓN Y CAPACIDAD DE TRASPASAR LÍMITES

Freddie supo pensar “fuera de la caja”, ver lo que muchos no eran capaces de imaginar y fue crear una de las composiciones más extraordinarias que se pueden construir con la música. Algo que va más allá, que traspasa el arte, la innovación y la creatividad, algo que te pone los pelos de punta: Bohemian Rhapsody. Con esta obra maestra fue capaz de saltarse una y mil limitaciones: la canción traspasaba los 3 minutos que debía durar puesto que si no era completamente imposible lanzarla desde la radio, y lo consiguió. La canción mezclaba géneros tan poco populares como la ópera y lo consiguió. Tenía una visión clara, un objetivo en el que creía como nadie y aunque le pudieran tachar de “loco” demostró ser la persona más cuerda para hacer realidad lo que era una “simple visión”. Un regalo para la humanidad.

2. DISCIPLINA Y TRABAJO

Esa visión no habría llegado a ningún lugar sin una buena dosis de disciplina y trabajo duro. Las composiciones no podían ser muy buenas, tenían que ser absolutamente extraordinarias y perfectas. Si hacía falta repetirlas una y otra vez, se repetían hasta encontrar la excelencia máxima. Este es un aspecto que puede agotar a colaboradores mediocres, pero sin esa capacidad de trabajo e insistencia no habrían conseguido ni la mitad de sus éxitos.

3. TRABAJO EN EQUIPO

No te diré que en algún momento de su historia se puso en peligro al “equipo”, es cierto, pero tampoco habrían sido un equipo tan potente si no hubieran pasado por las distintas fases y conflictos que vivieron. Así es como los equipos se superan, aprenden, se desarrollan y evolucionan para llegar a un nivel superior. Freddie sabía de su potencial, de lo extraordinario que era como vocalista pero también sabía que sin Brian May, Roger Taylor y John Deacon no habría construido lo que construyó.


4. PENSAR A LO GRANDE

Hay una frase que describe perfectamente su andadura: “apunta a la Luna y por lo menos llegarás al cielo”. Siempre apuntaba a lo alto, a lo más alto que alguien pudiera pensar. En ese concierto tan espectacular de Wembley apuntaba tan alto que quería “agujerear el techo” pero solo había un problema y es que no había techo por lo que entonces tenía claro lo que haría: “agujerear el cielo”. Cuando alguien cree tan firmemente en su potencial y en el de todo su equipo, puede conseguir retos completamente inalcanzables para muchos seres humanos.

5. CAPACIDAD DE APRENDER DE SUS ERRORES

Claro que cometió errores, por supuesto que se arrepintió de algunas de sus decisiones, pero como tú y como yo. Si no fuera así, no seríamos humanos sino meros robots sin capacidad de aprender y de cambiar el rumbo de nuestras vidas. El supo aprender de esos errores y a partir de ahí aceptar circunstancias que no tenían vuelta atrás y cambiar aquellas que todavía podían ser cambiadas pidiendo disculpas con toda la humanidad que somos capaces de sacar en algunos momentos.

6. LOS SERES VIVOS, LO MÁS GRANDE QUE EXISTE

Las personas que le rodeaban, que le querían, que le apreciaban y le apoyaban a pesar de cualquier decisión, sus gatos,…todos esos seres vivos por los que valía la pena luchar y dar lo mejor de sí mismo. Freddie supo aprender perfectamente que ni la fama, ni el dinero, ni el posicionamiento pueden sustituir a la familia ni a los amigos. Lo supo a lo largo de su vida y desarrolló la sensibilidad suficiente para mantener todo aquello a lo que no se le puede poner un precio, pero sí el más alto valor.

Gracias Freddie por haber regalado a la humanidad toda esa obra que se escapa del arte, de la música, de la emocionalidad…y gracias por transmitir todos y cada uno de esos valores que refuerzan los pilares del liderazgo.

Freddie Mercury