Para Queen, España no es una sola noche: es el cierre de la última gira con Freddie Mercury y, justo después, el proyecto que él consideró de los más importantes de su vida.
En The Magic Tour de 1986 la banda llegó ya al final del recorrido europeo. El 1 de agosto llenó el Mini Estadi de Barcelona (unas 34.000 personas); el 3, el estadio de Vallecas, en Madrid (unas 25.000); el 5, el estadio municipal de Marbella (unas 26.000). Marbella fue el penúltimo concierto de Queen con Freddie: solo quedaba Knebworth, cuatro días después. En Barcelona sacó la senyera; en Marbella, la bandera española en el reverso de la británica con la que solía cerrar. Eran las últimas veces que el grupo tocaba en el país.
España pesa más por lo que vino luego. En una entrevista en Barcelona, en julio de 1986, Freddie dijo que quería conocer a Montserrat Caballé. Se vieron el 24 de marzo de 1987 en el Hotel Ritz. De ahí salió el álbum Barcelona (1988), a medias rock y ópera, y el tema que da título al disco, escrito como homenaje a la ciudad y pensado para los Juegos de 1992. El sencillo llegó al número 8 en el Reino Unido.
La última vez que Freddie Mercury subió a un escenario fue en España: el 8 de octubre de 1988, en La Nit, ante la fuente de Montjuïc, con los reyes presentes, para recibir la bandera olímpica. Cantaron «Barcelona», «The Golden Boy» y «How Can I Go On». Ya no podía sostener las notas; playback y maquillaje tapaban la enfermedad. Caballé guardó el secreto. Él no llegó a los Juegos: murió en noviembre de 1991. En la inauguración de 1992 sonó igual «Barcelona», con Caballé en el estadio, y volvió a ser un éxito. Para Queen, el país quedó ligado a ese final de gira y, sobre todo, a la ciudad y a la voz con las que Freddie quiso cerrar su carrera.