El disco que Freddie Mercury dejó a medias por su colaboración con Montserrat Caballé

El día en que Freddie Mercury y Montserrat Caballé se conocieron

Freddie Mercury siempre buscó nuevos retos musicales más allá de Queen.

Tras el lanzamiento de su primer álbum en solitario Mr. Bad Guy en 1985, que no alcanzó el éxito comercial esperado con la discográfica CBS, decidió intentar un segundo proyecto. Su contrato permitía dos discos y él quería aprovechar la oportunidad para desarrollar sus propias ideas creativas sin presiones externas.

Todo empezó después de grabar dos canciones para el musical Time en 1985. Freddie colaboró con el pianista Mike Moran en los temas Time e In My Defense. La química entre ambos fue excelente. Tras el Magic Tour de Queen en 1986, el cantante propuso a Moran trabajar juntos en un álbum completo durante el año de descanso que se tomaría la banda.

Comenzaron con una versión de The Great Pretender. Esta canción se publicó como single en 1987 y llegó al puesto número cuatro en las listas británicas. El videoclip resultaba divertido porque mostraba a Freddie, Roger Taylor y un amigo íntimo vestidos de forma travestida. Mercury sentía que el tema reflejaba perfectamente su doble vida como estrella del rock y persona privada.

El disco planeado no consistía solo en versiones. Moran aclaró que la intención era crear canciones originales. Una de las primeras ideas se tituló provisionalmente Africa by Night e incluía la guitarra de Brian May. Más tarde este tema evolucionó hasta convertirse en All God’s People, que apareció en el álbum Innuendo de Queen en 1991.

El rumbo cambió cuando Freddie conoció a la soprano Montserrat Caballé en Barcelona. El encuentro tuvo lugar en el hotel Ritz de la ciudad condal. Inmediatamente el cantante decidió priorizar un álbum a dúo con ella. Meses después descartó su proyecto en solitario para centrarse en lo que sería Barcelona, publicado en 1988.

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Aun así, durante un tiempo Freddie trabajó en paralelo con Moran en varias maquetas. Algunas de estas ideas se aprovecharon después para el disco con Caballé. Demos como The Rachmaninov’s Revenge, que se transformó en The Fallen Priest, junto con Hold On, It’s So You, I Can’t Dance, Horns of Doom y Yellow Breezes vieron la luz años después en la caja The Solo Collection.

Mike Moran recordó cómo componían en los estudios Townhouse de Londres. Trabajaban desde cero, con él al piano y Freddie improvisando letras provisionales solo para probar las melodías. Muchas de estas canciones quedaron sin desarrollar por completo. Algunas ideas terminaron integrándose en Barcelona.

La cancelación se debió sobre todo a las prioridades de Queen y al nuevo proyecto con Caballé. Moran explicó que si Freddie hubiera gozado de buena salud, habrían necesitado otro año completo para terminar el disco. La banda siempre fue lo más importante para él y el tiempo se agotó antes de poder finalizar todo el material.

Aunque el álbum nunca se publicó, las maquetas demuestran el gran talento creativo de Mercury. Varias canciones influyeron en trabajos posteriores de Queen. El legado de ese proyecto cancelado sigue presente a través de las rarezas que se han conocido con el paso de los años y muestra lo que pudo haber sido otra faceta brillante de su carrera.

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