El solo eterno de Bohemian Rhapsody sigue brillando en 2026

a crisis vocal de Freddie Mercury en la gira de Queen por Estados Unidos en 1975 Queen

La canción Bohemian Rhapsody de Queen, lanzada en 1975, mantiene su lugar privilegiado en la historia del rock más de cincuenta años después.

El solo de guitarra de Brian May, ese breve puente de unos treinta segundos entre la balada y la sección operática, fue elegido por guitarristas de todo el mundo como el mejor de todos los tiempos. Su fraseo suelto y natural, junto con la técnica de prebend y vibrato, convierte ese momento en una voz melódica que fluye con facilidad dentro de la compleja estructura de la pieza.

May ha contado que la melodía le llegó de forma espontánea. La cantó primero y luego la tocó en la guitarra. Realizó pocas tomas y la primera resultó casi perfecta. Esa espontaneidad explica por qué el pasaje sigue emocionando a nuevas generaciones de oyentes y músicos.

En agosto de 2026 la canción recibió un nuevo reconocimiento al situarse en el segundo puesto de una lista de las veinticinco mejores canciones de rock de todos los tiempos. Solo la superó Stairway to Heaven de Led Zeppelin. Bohemian Rhapsody había alcanzado el número dos en la lista Billboard Hot 100 en su momento y nunca ha dejado de sonar en radios, plataformas y conciertos.

Hoy, en pleno 2026, el tema sigue conectando con públicos de todas las edades. Su combinación de ambición coral, cambios de ritmo y ese solo inolvidable demuestra que ciertas creaciones musicales trascienden las décadas. Brian May y Queen lograron algo raro: una obra que suena fresca cada vez que se escucha y que los propios guitarristas siguen considerando un modelo de expresividad y belleza.