Qué pasó con los cuidadores de Freddie Mercury tras su muerte

Extracto del libro “Freddie Mercury – La biografía definitiva”, por Lesley-Ann Jones.

Garden Lodge nunca “volvió a la normalidad”. Cuando Mary se disponía a mudarse a vivir allí, daba la impresión de que quería que los demás se marcharan. Jim Hutton pensaba que le iban a permitir quedarse tanto como quisiera, pero al final, le pidieron que se marchara inmediatamente.

“Y a mí. Y a Joe”, recordaba con tristeza Peter Freestone. “No teníamos otro sitio adonde ir, y necesitábamos un tiempo para organizarnos. Nos habríamos marchado cuanto antes […] La conducta de Mary fue ciertamente desconcertante”.

“¿Por qué motivo tenía que tratarnos como nos trató, después de todo lo que pasamos junto a Freddie?”, decía Jim. “No tenía sentido. Salí de aquella casa sin nada, sin llevarme siquiera mis propias cosas”.

Los litigios legales y económicos que vinieron a continuación dejaron a los antiguos cuidadores de Freddie en el limbo y a Barbara Valentin casi en la calle. Con la ayuda de sus amigos de Garden Lodge, Barbara consiguió hacer frente con éxito a la parte demandante.

El testamento de Freddie suscitaba muchas preguntas, algunas de las cuales nunca se resolverán. Jim Hutton me explicó más tarde que fue la ira, no el dinero, lo que le incitó a escribir sus memorias. Quería que el mundo supiera la verdad, y no tuvo en cuenta nada más.

Jim Hutton y Freddie Mercury.
Jim Hutton y Freddie Mercury.

“Creo que Jim Beach se enfadó porque mi libro arruinó ‘el mito de Freddie’”, opinaba Jim. “Lo único que hacía era devolver a Freddie a su estatus original de ser humano. Contaba la verdad. Beach quería que los fans creyeran que la dulce Mary Austin era el amor de la vida de Freddie, y ¡menudo cuento grandioso, trágico y romántico era aquél! Creo que a los fans les importa un comino que Freddie fuera gay o no. También creo que los fans prefieren saber la verdad, lo bueno y lo malo”.

Peter Freestone también pensaba lo mismo. A Freddie le habría horrorizado ver que las personas a las que él quería y por las que se preocupaba se peleaban después de su muerte. “Los interesados tienen que vivir consigo mismos. Mary dijo una vez de Jim [Hutton] que tenía ‘una imaginación muy vivaz’. Traté mucho tiempo con Jim y nunca me pareció que fuera otra cosa que totalmente honesto. La conciencia de Jim, igual que la mía, siempre estuvo limpia”.

Mary Austin, Jim Hutton, Peter Freestone, Freddie Mercury y Joe Fanelli.

| Extracto del libro “Freddie Mercury – La biografía definitiva”.

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