• Fecha de nacimiento: 26 de julio de 1949.
  • Lugar de nacimiento: King’s Lynn, Norfolk, Inglaterra.
  • Instrumentos: Batería, percusión, teclados, voz.

Roger Taylor

Roger Taylor, el baterista que escribió los himnos eternos de Queen y casi terminó siendo dentista

De un coro de catedral en Cornualles a los escenarios del mundo: la historia del músico que puso voz, ironía y rebeldía al legado de una de las bandas más grandes del rock.

Pocos nombres del rock han quedado tan asociados a un instrumento y, al mismo tiempo, tan infravalorados fuera de él. Roger Taylor nació el 26 de julio de 1949 en King’s Lynn, Norfolk, y creció en Cornualles, donde la música se le metió en la sangre mucho antes de que existiera Queen. Aprendió el ukelele de niño, pasó por un grupo de skiffle que apenas sobrevivió a dos actuaciones y, casi por obligación de una beca, cantó en el coro de la catedral de Truro. El tambor llegó después. La voz, nunca se fue.

A mediados de los sesenta ya era el cantante principal de The Reaction, la banda más popular de la zona, con la batería colocada delante del escenario. Las crónicas locales de la época cuentan que, tras ganar un concurso de talentos, las chicas los rodearon. Poco después se mudó a Londres para estudiar odontología en el London Hospital Medical College. Terminó licenciándose en biología. La consulta nunca llegó.

En 1968 formó Smile junto a Brian May. Tres años más tarde, con John Deacon y Freddie Mercury, aquel proyecto se convirtió en Queen. Taylor y Mercury recorrían Londres para ver a Jimi Hendrix, Led Zeppelin, David Bowie y The Who. Esa noche de clubes se filtró después en el sonido de la banda. Desde el primer disco, Taylor escribió al menos una canción en cada uno de los quince álbumes de estudio. Entre ellas están Radio Ga Ga, A Kind of Magic y These Are the Days of Our Lives, tres números uno que bastarían para definir una carrera. I’m in Love with My Car, cara B de Bohemian Rhapsody y favorita del público en directo, muestra la otra cara: la ironía de quien no se toma demasiado en serio ni a sí mismo ni al estrellato.

roger taylor queen fun in space 1981

En 1977, el año de We Will Rock You y We Are the Champions, se compró un Ferrari y publicó el sencillo I Wanna Testify. Fue el primero de Queen en lanzar un disco en solitario. Fun in Space llegó en 1981; Strange Frontier, en 1984. Ambos entraron en el top 30 británico. A finales de esa década formó The Cross y, tras más de veinte años, volvió a cantar como voz principal. La muerte de Mercury lo devolvió al estudio con Happiness? (1994), un disco sobre cómo se vive después de la pérdida, y con Electric Fire, donde habló de violencia doméstica, pobreza y de lo que vio en la India.

Fuera del escenario también intervino. Cuando Rupert Murdoch intentó comprar el Manchester United, Taylor financió a los aficionados que bloquearon la operación. Años después, pese a decir que los musicales le resultaban un género ajeno, trabajó con Brian May y Ben Elton en We Will Rock You y supervisó producciones en varios países. Con May impulsó además el proyecto benéfico 46664 de Nelson Mandela: escribió Say It’s Not True, sobre el diagnóstico de VIH, e Invincible Hope, construida sobre textos del propio Mandela.

En 2005, un encuentro casual con Paul Rodgers devolvió a Queen a la carretera. La gira europea derivó en una vuelta a Estados Unidos después de más de dos décadas. Más tarde llegó Queen + Adam Lambert. Durante el parón de la pandemia, Taylor escribió y grabó Outsider, su sexto álbum en solitario, publicado en octubre de 2021. Debutó en el número 3 de la lista británica, su mejor puesto fuera de Queen. Él mismo lo describió como un trabajo otoñal, nostálgico y más adulto. Lo presentó con una gira de catorce fechas por el Reino Unido que llenó salas y arrancó críticas unánimes. En 2022, la gira Rhapsody de Queen + Adam Lambert recorrió Europa con 36 conciertos agotados e incluyó la actuación en el concierto del Jubileo de Platino en el palacio de Buckingham.

Hoy sigue al frente de The Queen Extravaganza, el tributo oficial de la banda, y mantiene una carrera en la que la batería nunca fue el límite. Radio Ga Ga sigue sonando en estadios. I’m in Love with My Car sigue arrancando el grito del público. Y el hombre que pudo haber sido dentista sigue escribiendo, cantando y tocando como si el rock todavía tuviera algo que demostrar.