Brian May de Queen reveló su admiración por AC/DC y confesó que le habría gustado formar parte de la banda australiana por su pureza rockera.
En pleno auge del rock de los setenta, cuando bandas como Pink Floyd exploraban el psicodélico y el punk emergía con fuerza, AC/DC se mantuvo fiel a un sonido directo y sin adornos.
Formada por los hermanos Angus y Malcolm Young junto a Bon Scott, la banda australiana irrumpió en 1976 con el álbum High Voltage y conquistó fans globales por su honestidad musical.
El contraste entre Queen y AC/DC
Mientras Queen, con Freddie Mercury al frente, rompía barreras con óperas rock y arreglos ambiciosos, AC/DC se centraba en lo esencial. Brian Johnson, vocalista de la formación australiana, resumió su filosofía con estas palabras: “Soy un hombre completamente básico, y AC/DC es una de las mejores bandas de rock and roll del mundo, haciendo las cosas justo a lo básico, ya sabes”.
Esa pureza atrajo a músicos de otros estilos. Brian May, guitarrista de Queen, se situaba en el extremo opuesto: buscaba líneas de guitarra complejas para que Mercury desplegara su teatralidad. En AC/DC vio un universo alternativo donde el rockera podía ser más crudo y directo.
La confesión del guitarrista de Queen
May admitió abiertamente su deseo. “Probablemente me habría gustado estar en AC/DC”, afirmó. “Pero soy del tamaño y forma equivocados, desafortunadamente. Porque es diferente de Queen. Queen era muy ecléctica, esa es la palabra, ¿no? Simplemente pisoteamos cada límite que había, pero AC/DC es, en cierto sentido, lo opuesto”.
El músico británico destacó la coherencia de la banda australiana. “Conocen su estilo, y es increíblemente puro, y tengo un gran respeto por eso. Y cada nota que tocan es completamente AC/DC. Quizás eso sería”. Esa autenticidad, construida sobre cuatro acordes potentes y la escala pentatónica menor, los convirtió en favoritos de colegas de la industria.
Dos caminos hacia el mismo escenario
A pesar de sus diferencias, Queen y AC/DC compartían la capacidad de conectar con multitudes enormes. Temas como We Will Rock You o Bohemian Rhapsody, por un lado, y Highway to Hell, por el otro, lograban alinear al público con la canción en un mismo impulso colectivo. Ambas formaciones entendieron cómo ser bandas del pueblo.
May respetaba esa pureza que él no perseguía en Queen. Su admiración no implicaba imitar el estilo, sino reconocer el valor de mantenerse fiel a una identidad sonora. En un panorama donde la experimentación dominaba, AC/DC ofreció un ancla tradicional que seguía emocionando.
El legado de la pureza rockera
Décadas después, las palabras de May siguen resonando entre fans que aprecian tanto la ambición de Queen como la contundencia de AC/DC. El guitarrista vio en la banda australiana un modelo de respeto por el estilo propio, donde cada nota refuerza la esencia del grupo. Esa honestidad musical sigue siendo un referente en el rock clásico.
La historia demuestra que dos enfoques opuestos pueden convivir y admirarse. Mientras Queen exploraba cada frontera posible, AC/DC consolidaba la suya con precisión. May, desde su posición, valoró esa claridad y dejó constancia de lo que habría significado formar parte de ese universo.
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