- Nombre real: Farrokh Bulsara
- Fecha de nacimiento y fallecimiento: 5 de septiembre de 1946 – 24 de noviembre de 1991
- Lugar de nacimiento: Zanzíbar, Tanzania
- Instrumentos: Voz, piano, guitarra, teclados

Freddie Mercury: la historia del artista que convirtió a Queen en leyenda
Freddie Mercury nació como Farrokh Bulsara el 5 de septiembre de 1946 en Zanzíbar. Su infancia transcurrió en buena parte en la India, donde estudió en un internado y comenzó a recibir clases de piano cuando apenas tenía siete años. Años después, aquella formación musical acabaría siendo una de las claves de una carrera que transformó para siempre la historia del rock.
De Farrokh Bulsara a Freddie Mercury
En 1964, la familia Bulsara se trasladó a Middlesex, en Inglaterra. Allí, mientras estudiaba diseño gráfico en el Ealing College of Art, Freddie comenzó a abrirse camino en la música. Cantó con la banda Wreckage y, a través de un compañero de estudios, conoció a Brian May y Roger Taylor, integrantes de Smile.
La llegada de Freddie como vocalista cambió el rumbo de aquel proyecto. Con él nació Queen, formación a la que se incorporaría John Deacon como bajista el 1 de marzo de 1971. Los cuatro permanecerían juntos durante las dos décadas siguientes y construirían una de las trayectorias más reconocibles de la música popular.
Bohemian Rhapsody cambió las reglas
Queen publicó su primer álbum en 1973. Dos años después llegó Bohemian Rhapsody, una canción que desafiaba las convenciones por su duración, su estructura y sus elementos operísticos. Pese a las dudas iniciales sobre su lanzamiento, Freddie defendió que debía sonar en las emisoras.
El tema terminó alcanzando el número uno de las listas británicas durante nueve semanas. Aquella canción consolidó además algunos de los rasgos que definirían a Mercury: una voz de extraordinario registro, una personalidad escénica imprevisible y una capacidad excepcional para combinar rock, teatro y espectáculo.
Una banda pensada para los grandes escenarios
La popularidad de Queen se extendió rápidamente por Europa, Japón y Estados Unidos. En 1979, Crazy Little Thing Called Love, compuesta por Freddie, alcanzó el número uno de las listas estadounidenses.
El grupo funcionaba como una formación democrática y sus cuatro integrantes llegaron a escribir canciones que alcanzaron el primer puesto. Esa combinación de compositores, músicos, luces, sonido y teatralidad convirtió los conciertos de Queen en grandes acontecimientos.
En 1981, Queen llevó esa dimensión monumental a Sudamérica. En São Paulo, el grupo actuó ante 231.000 personas, una cifra presentada entonces como récord mundial. La banda también desarrolló una forma cada vez más ambiciosa de utilizar los videoclips, adelantándose a la importancia que tendría el formato en la música popular.
El momento inolvidable de Live Aid
El éxito internacional de Queen continuó durante los años ochenta, pero hubo una actuación especialmente recordada: su participación en Live Aid en 1985.
Freddie Mercury se convirtió aquella tarde en el centro del escenario de Wembley y en uno de los rostros más reconocibles del histórico concierto. Su manera de comunicarse con un público multitudinario resumía una de sus principales virtudes como intérprete: convertir un gran estadio en un espacio aparentemente íntimo.
Freddie Mercury más allá de Queen
A mediados de los años ochenta, Mercury comenzó a dedicar una atención creciente a su carrera en solitario sin abandonar Queen. En 1985 publicó Mr. Bad Guy y continuó explorando diferentes registros musicales.
En 1986 colaboró con Dave Clark en la grabación del musical Time. Un año después llegó uno de sus proyectos más personales: la colaboración con la soprano Montserrat Caballé. El resultado fue Barcelona, canción que terminaría convirtiéndose en un símbolo de la ciudad y que también estaría vinculada a los Juegos Olímpicos de 1992.
Un artista sin fronteras
Mercury nunca se limitó al estereotipo del cantante de rock. Su curiosidad artística le llevó hacia la ópera, el ballet y el teatro. En 1977 incluso participó por sorpresa en una gala benéfica organizada en el London Coliseum, donde apareció vestido con un traje de lentejuelas para interpretar una coreografía preparada especialmente para él.
También tuvo una aparición en el musical Time en 1987. Su relación con el teatro mostraba otra faceta de un artista que encontraba inspiración en disciplinas muy alejadas de la estructura tradicional de una banda de rock.
Los últimos años junto a Queen
En 1990, Freddie regresó al estudio junto a Queen para trabajar en Innuendo. Sería uno de los últimos grandes capítulos de su trayectoria con el grupo.
El 24 de noviembre de 1991, Mercury murió, apenas un día después de haber anunciado públicamente que padecía sida. Tenía 45 años. Su fallecimiento provocó una enorme reacción internacional y puso fin a la vida de uno de los artistas más reconocibles de su generación.
Un legado que continúa
El 20 de abril de 1992, músicos de todo el mundo se reunieron en el estadio de Wembley para rendir homenaje a Mercury. Aquel concierto dio lugar además a la creación del Mercury Phoenix Trust, organización dedicada a la lucha contra el sida y establecida en memoria del cantante.
La música de Mercury continuó después de su muerte. En 1995 apareció Made in Heaven, álbum de Queen que incorporó material en el que el cantante había trabajado durante sus últimos años. La portada utilizó una imagen relacionada con su residencia de Montreux.
La leyenda de Freddie Mercury
Décadas después de su muerte, Mercury continúa ocupando un lugar singular en la historia de la música. Su legado reúne canciones, actuaciones y una personalidad artística que trascendió las fronteras del rock.
En una encuesta realizada entre aficionados al rock en 2010, fue elegido como la mayor leyenda del rock de todos los tiempos. El portavoz de la encuesta resumió así las razones de su impacto: “Freddie Mercury lo tenía todo: la voz, la imagen, la presencia escénica, todo”.
El mismo portavoz añadió: “Combinaba su oído para la música con una capacidad para actuar ante públicos de estadios y, como consecuencia, millones de personas quedaron devastadas cuando el VIH acabó con su vida en 1991. Su leyenda vivirá para siempre”.
Desde entonces, su figura también se ha mantenido viva a través de iniciativas como Freddie For A Day, creada para celebrar cada año su cumpleaños y recaudar fondos destinados a la lucha contra el sida. Seguidores de numerosos países han participado caracterizándose como Mercury y convirtiendo su admiración por el cantante en una celebración colectiva.
Freddie Mercury murió en 1991, pero su historia no terminó aquel día. Cada generación descubre de nuevo Bohemian Rhapsody, We Will Rock You, Somebody to Love o Barcelona y encuentra en ellas una parte de aquel artista capaz de convertir la música popular en espectáculo, emoción y memoria.