Freddie Mercury podía permitirse prácticamente cualquier regalo.
Sin embargo, uno de los obsequios que su ahijado Freddie Mack recuerda con mayor cariño no fue una joya ni un objeto de lujo, sino una enorme tostadora capaz de preparar seis rebanadas de pan al mismo tiempo.
La anécdota revela una faceta doméstica y familiar del líder de Queen, alejada de los grandes escenarios, los trajes extravagantes y la imagen de estrella mundial que cultivó durante décadas.
“Quería que todos pudierais desayunar juntos”
Freddie Mack, hijo del productor alemán Reinhold Mack, contó que Mercury se fijó en las necesidades de su familia cuando encontró aquella peculiar tostadora. Según recordó, el cantante pensó que una familia numerosa necesitaba poder preparar el desayuno al mismo tiempo.
La explicación que Mack atribuye a Mercury fue sencilla: “Sois una familia grande y no podéis comer tostadas juntos. Quería asegurarme de que todos pudierais comer tostadas al mismo tiempo”.
Para el ahijado del músico, aquel detalle resume perfectamente la personalidad de Mercury lejos del escenario. Más allá de los regalos llamativos que podía hacer a sus seres queridos, se fijaba también en pequeñas necesidades cotidianas.
Un regalo sencillo que terminó siendo especial
Mack considera que precisamente esa atención hacia los demás es lo que convirtió la tostadora en un recuerdo tan significativo. El aparato formaba parte de la vida cotidiana de la familia y, por ello, terminó adquiriendo un valor sentimental mucho mayor que el que podía sugerir su precio.
“Son las pequeñas cosas las que realmente son más especiales”, explicó Mack al recordar aquellos objetos que acabaron formando parte de su infancia y de la historia familiar.
La relación entre ambas familias se remonta a los años en los que Reinhold Mack trabajó estrechamente con Queen. El productor participó en varios de los discos más importantes de la banda durante los años ochenta y desarrolló una estrecha amistad con Mercury.
Para un niño, Freddie Mercury era también “el tío Freddie”
La infancia de Freddie Mack estuvo marcada por una peculiar contradicción. Por un lado, veía a Mercury convertido en una de las mayores estrellas de la música; por otro, podía encontrárselo en la puerta de casa vestido con ropa informal y dispuesto a pasar tiempo con la familia.
Mack recordó que de pequeño le resultaba difícil entender que la persona que veía en televisión y aquel hombre que aparecía en casa fueran la misma persona. Los vídeos de Queen pertenecían a un universo completamente distinto del Freddie Mercury familiar que conocía.
Según explicó, para él existía una separación clara entre “Freddie sobre el escenario” y “el tío Freddie”, una distinción que refleja hasta qué punto el cantante formaba parte de su entorno personal.
Los recuerdos de Queen siguen vivos
Años después, Mack también ha mantenido una relación directa con el legado musical de su padrino. Como intérprete, ha participado en celebraciones dedicadas a Queen y a Freddie Mercury, donde ha podido comprobar de primera mano la conexión que los seguidores continúan manteniendo con la banda.
Mack describe esa comunidad internacional de admiradores como un fenómeno y asegura que, cuando las redes sociales hicieron que muchos seguidores se pusieran en contacto con él, la experiencia le resultó inicialmente extraña.
Con el paso del tiempo, sin embargo, terminó apreciando ese interés. Según sus palabras, los seguidores quieren escuchar historias y mantener vivos los recuerdos relacionados con Queen, algo que él espera contribuir a preservar.
De las canciones de Queen a su propia música
La influencia de Mercury no se limita a los recuerdos familiares. Mack también ha utilizado el repertorio de Queen como una forma de aprender sobre composición musical.
Preparar durante meses canciones de la banda le permitió analizar con detalle unas composiciones que, según explicó, esconden numerosos elementos que pueden pasar desapercibidos para el público.
Ahora quiere trasladar parte de esos conocimientos a su propio trabajo. Su objetivo es aprovechar lo aprendido al estudiar las canciones de Queen para desarrollar material original y construir su propia trayectoria artística.
Una colección que guarda parte de la historia de Freddie Mercury
La historia de la tostadora coincide además con un momento de especial interés para los seguidores de Mercury. Una colección relacionada con el trabajo de Reinhold Mack reúne numerosos objetos vinculados a aquellos años de estudio y grabación.
Entre las piezas figura un piano de cola Yamaha C3 utilizado en los Musicland Studios, donde Mercury trabajó en composiciones de su carrera en solitario y en canciones de Queen. El instrumento también estuvo al alcance de otros grandes nombres de la música que pasaron por aquellos estudios.
La colección incluye asimismo objetos personales, entre ellos un oso de peluche que Mercury regaló a su ahijado.
El piano, uno de los elementos centrales de la colección, tiene una estimación de venta situada entre 200.000 y 400.000 libras. La subasta está prevista en Londres dentro de una convocatoria dedicada a objetos históricos de la música.
Pero entre todos aquellos recuerdos vinculados a una de las mayores figuras del rock, la historia de una sencilla tostadora de seis rebanadas ofrece una perspectiva especialmente cercana: la de un Freddie Mercury que, lejos de los focos, también pensaba en algo tan cotidiano como conseguir que una familia pudiera desayunar junta.