Queen siempre destacó por su energía rockera y el carisma de Freddie Mercury.
En 1982 el grupo publicó Hot Space grabado en Múnich durante un periodo de incertidumbre. El sonido viró hacia sintetizadores y ritmos de club lo que no agradó a todos los miembros y destapó tensiones ocultas.
El cantante contaba entonces con Paul Prenter como asistente personal. Este impulsó un cambio radical alejado del estilo clásico de Queen. Roger Taylor criticó la dirección al afirmar que Mercury deseaba un sonido como el de un club gay. Taylor dejó claro que él no compartía esa visión.
Brian May coincidió en que la música se distanciaba de lo característico de la banda. El guitarrista explicó que todos cayeron en problemas emocionales graves durante la estancia en Múnich. Freddie Mercury los padeció con mayor intensidad. May y Taylor se sentían al margen del proceso creativo como si fueran meros acompañantes.
Body Language ilustra bien aquel momento. La canción resulta explícitamente sexual con gemidos y un enfoque provocador. El vídeo musical fue tan impactante que MTV decidió no emitirlo. Queen ya había desafiado convenciones pero esta vez el resultado no convenció al público habitual.
Los seguidores aceptaban las evoluciones de Queen pero el abandono de las guitarras eléctricas y los arreglos elaborados a favor de máquinas de ritmos y sintetizadores resultó excesivo. En un show de 1982 en Milton Keynes Mercury presentó los temas nuevos ante la frialdad del auditorio. El artista restó importancia al afirmar que solo se trataba de un disco.
El álbum no tuvo el impacto de anteriores trabajos excepto por el éxito de Under Pressure. Aquella etapa en Múnich dejó cicatrices en el grupo y evidenció lo difícil que resulta innovar sin perder la identidad. Los problemas emocionales de entonces quedaron reflejados en canciones como Body Language.