Mary Austin conoció a Freddie Mercury cuando ella tenía 19 años y él 23, un año antes de que se formara Queen.
Vivieron juntos en Londres durante varios años. A finales de 1976 el cantante le reveló su sexualidad. Aunque se separaron como pareja, mantuvieron una amistad profunda que duró hasta la muerte de Mercury en 1991.
En 1985 Mercury declaró que todos sus amantes le preguntaban por qué no podían reemplazar a Mary, pero era imposible. Dijo que la única amiga que tenía era ella y que no quería a nadie más. Afirmó que creían el uno en el otro y que eso le bastaba.
Austin ha expresado escepticismo ante las afirmaciones de una mujer de 48 años conocida como B, que dice ser hija secreta del cantante. Según Austin, Mercury nunca mencionó haber tenido un hijo ni haber llevado un diario. Sería asombroso que hubiera ocultado un acontecimiento tan alegre a las personas más cercanas.
La relación entre ambos trascendió el romance inicial. Austin heredó gran parte del patrimonio de Mercury y sigue siendo considerada su confidente más leal. Su vínculo ilustra una amistad que sobrevivió a los cambios personales y al paso del tiempo.