Brian May es famoso como guitarrista de la banda Queen, pero también cultivó una profunda pasión por la ciencia.
Brian May estudió física en el Imperial College de Londres y a principios de los años setenta inició un doctorado en astrofísica. Su investigación se centró en las velocidades radiales de las partículas de polvo en la nube zodiacal del sistema solar.
El éxito creciente de Queen en 1974 lo obligó a dejar los estudios para dedicarse a la música. Durante más de tres décadas la tesis quedó incompleta mientras él recorría escenarios mundiales. Sin embargo, nunca perdió el interés por la astronomía y mantuvo vínculos con el ámbito científico a lo largo de esos años.
En 2006, tras coescribir un libro sobre la historia del universo, retomó el trabajo con intensidad. Dedicó nueve meses a actualizar datos y análisis. En 2007 presentó la tesis Velocidades radiales en la nube de polvo zodiacal y obtuvo el doctorado. Habían pasado exactamente 33 años desde el inicio de su investigación doctoral.
Después de lograr el título, la NASA lo contactó para participar en misiones espaciales. Colaboró en New Horizons creando imágenes tridimensionales de Plutón. Más adelante contribuyó a la misión OSIRIS-REx con fotografías estereoscópicas del asteroide Bennu, esenciales para elegir un sitio seguro de aterrizaje y recolectar muestras.
Estas imágenes ayudaron a comprender el terreno irregular del asteroide y a completar con éxito la primera operación de la agencia para traer material de un cuerpo celeste a la Tierra. La trayectoria de May muestra cómo es posible unir la música y la ciencia en una vida excepcional.
