Brian May y el monstruo elemental que lo dejó sin palabras

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Brian May es reconocido como uno de los guitarristas más influyentes del rock.

En encuestas de fans y expertos ha ocupado los primeros puestos entre los mejores de la historia. Sin embargo, el músico de Queen siempre ha mostrado una actitud humilde hacia su propio talento. Prefiere hablar de quienes lo inspiraron antes que de sus logros personales.

Desde joven May construyó su propia guitarra, la Red Special, junto a su padre. Usaron madera de una chimenea antigua y otros materiales caseros. Con ese instrumento alcanzó el éxito mundial junto a Queen y vendió millones de discos. Aun así, describe su sonido como el de una avispa enfadada cuando lo compara con el de otros maestros.

Entre sus influencias destaca Ritchie Blackmore, a quien llama una bola de fuego. También menciona a Jimi Hendrix como una fuerza cataclísmica. May descubrió a Hendrix de forma casual al encontrar uno de sus discos en la basura. Esa experiencia marcó su forma de entender la guitarra como una voz personal.

En 2019 May compartió un video de Stevie Ray Vaughan interpretando Life Without You, del álbum Soul to Soul de 1985. En su comentario escribió que ese tipo de ejecución lo derrite por completo. Describió a Vaughan perdido en su propio mundo, con los dedos convertidos en canal de pasiones ardientes.

May comparó el estilo de Vaughan con el de Hendrix. Afirmó que el texano hace cantar a la guitarra y hablar de maravillas más allá de las palabras. Incluso con las manos a la espalda lograría transmitir esa magia. El británico lamentó nunca haber conocido en persona al bluesman.

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Uno de los momentos favoritos de May ocurrió cuando un amigo de Vaughan le contó que el guitarrista texano apreciaba su forma de tocar. Esa revelación lo emocionó profundamente. May definió entonces a Stevie Ray Vaughan como uno de los mayores campeones de la guitarra y un monstruo elemental.

Jeff Beck, quien compartió escenarios con Vaughan, le dijo en su momento que le recordaba a Hendrix. Esa comparación impactó al joven bluesero. Ambos músicos compartían una intensidad que trasciende la técnica y llega directo a las emociones del oyente.

May insiste en que su propio enfoque es sencillo. Solo toca como siente y convierte la guitarra en su voz. Explica que no se considera el mejor cantante ni el mejor guitarrista del mundo. Sin embargo, puede hacer que el instrumento hable y cante desde su interior.

La carrera de May con Queen y en solitario demuestra una voz única en la guitarra eléctrica. A pesar de sentirse humilde ante figuras como Vaughan, su legado permanece sólido. Su admiración por el monstruo elemental del blues rock revela la generosidad de un artista que valora la pasión por encima de la competencia.

Vaughan falleció en 1990, pero su influencia sigue viva. Clips de sus actuaciones continúan inspirando a nuevas generaciones. May, con décadas de experiencia, reconoce en él una fuerza primaria que pocos han alcanzado. Esa honestidad enaltece tanto al admirador como al admirado.

El rock y el blues se enriquecen cuando los grandes se reconocen mutuamente. La frase de May sobre el monstruo elemental resume una verdad sencilla. La música verdadera nace de emociones profundas y se transmite sin filtros. Ese es el legado que ambos guitarristas comparten con el mundo.