Freddie Mercury mostró su genio como compositor desde los primeros años de Queen.
Aunque Bohemian Rhapsody destaca por su longitud y cambios bruscos muchos la ven como la más elaborada. Sin embargo otra pieza del repertorio de la banda supera esa percepción por su densidad estructural y desafío técnico.
The March of the Black Queen forma parte del álbum Queen II editado en 1974. La canción dura cerca de seis minutos. Su introducción de piano parece sencilla al principio pero no anticipa el desarrollo posterior lleno de capas instrumentales transiciones abruptas y arreglos densos.
John Deacon el bajista del grupo reveló que ensayar esta obra les llevó eones de tiempo. No resultaba nada fácil de dominar. El proceso de grabación consistió en registrar secciones por separado para luego unirlas y crear el efecto final deseado.
La producción trajo complicaciones importantes. Trabajaron en estudios con cintas de dieciséis pistas y sobrecargaron tanto el material que las cintas se volvieron transparentes. Este exceso redujo la claridad original del sonido. Remasterizaciones posteriores como la de 2011 permitieron apreciar mejor los detalles de guitarras y coros.

Las letras poseen un tono místico y oscuro. Describen a una reina negra que somete a sus súbditos a actos abominables e incluyen referencias a seres del inframundo. Estas palabras junto con otras composiciones similares dieron origen a rumores infundados sobre un supuesto pacto de Mercury con fuerzas oscuras.
Queen nunca tocó la canción completa en sus conciertos en vivo. Solo empleó fragmentos seleccionados. Los integró en un medley junto a Bohemian Rhapsody durante las giras que se extendieron entre 1975 y 1976.
Freddie Mercury conservó un aprecio especial por esta pieza. La incluyó en medleys de giras posteriores como las de 1984 y 1985 donde la combinó con My Fairy King. Esta decisión confirma el valor que le daba dentro del repertorio de la banda.
The March of the Black Queen representa el punto más alto de complejidad en la obra de Freddie Mercury. Supera a Bohemian Rhapsody en densidad musical y dificultad de ejecución. Muestra cómo el líder de Queen exploró límites creativos ambiciosos desde el comienzo de su trayectoria.