El guitarrista de Queen y astrofísico Brian May se unió a un equipo de investigadores de la Agencia Espacial Europea para investigar los asteroides Bennu y Ryugu.
El objetivo era determinar si comparten un origen común a pesar de sus diferencias. El trabajo utilizó simulaciones en tres dimensiones generadas en supercomputadoras y visualizaciones estereoscópicas para analizar su formación y evolución.
Bennu fue estudiado por la misión OSIRIS-REx de la NASA y tiene un diámetro de aproximadamente 525 metros. Presenta una forma de trompo con cresta ecuatorial y mayor hidratación. Ryugu, explorado por Hayabusa2, alcanza hasta un kilómetro y es menos hidratado, aunque ambos tienen densidades similares y formas parecidas.
Los modelos computacionales simularon la destrucción de un asteroide de 100 kilómetros por colisión. Los fragmentos se reensamblaron en nuevos cuerpos. Estos procesos tomaron meses de cálculo en supercomputadoras y consideraron detalles como la fricción entre partículas. Los resultados explican la formación de las crestas ecuatoriales gracias al efecto YORP en menos de un millón de años.
Brian May, junto a Claudia Manzoni, creó imágenes en tres dimensiones de los impactos simulados. Estas muestran cómo el calentamiento varía entre fragmentos del mismo evento. Esto ayuda a entender por qué Bennu conserva más agua mientras Ryugu aparece más alterado térmicamente.
Proyecto
Los hallazgos indican un posible origen común en el cinturón de asteroides. Las diferencias surgen de la historia térmica posterior a la colisión inicial. El estudio combina el análisis del origen con aplicaciones en defensa planetaria.
Este proyecto apoya directamente la misión Hera de la Agencia Espacial Europea. Hera investigará el sistema Didymos para mejorar la comprensión de asteroides y la mitigación de riesgos de impacto. Los datos sobre forma y estructura interna son cruciales para estas metas.
La colaboración resalta el papel de la tecnología computacional en la astrofísica moderna. Permite simular eventos que ocurrieron hace millones de años. La contribución de Brian May en las visualizaciones añade una dimensión única a la investigación sobre los misterios del sistema solar.
