El baterista sorpresa que Brian May llamó uno de los grandes del mundo

brian may queen

Brian May, el icónico guitarrista de Queen, ha compartido escenario y estudio con algunos de los nombres más legendarios de la historia del rock.

Freddie Mercury, con su carisma arrollador, y Eddie Van Halen, con su técnica revolucionaria, forman parte de su currículum. Sin embargo, cuando el guitarrista decidió emprender su carrera en solitario tras la muerte de Mercury, encontró en un baterista poco celebrado por el gran público a uno de sus aliados más poderosos: Cozy Powell.

Tras el fallecimiento de Freddie en 1991, Queen publicó «Made in Heaven» como tributo emotivo. Para May, no obstante, el rock seguía latiendo con fuerza. Quería explorar su propia voz como solista y, para ello, recurrió a Powell, un músico que ya había demostrado su valía en bandas como Rainbow, al lado de Ritchie Blackmore, y Black Sabbath, junto a Tony Iommi, además de haber colaborado con Jeff Beck. En el álbum «Back to the Light» (1992), Powell se convirtió en algo más que un simple acompañante: fue el motor rítmico que impulsó el sonido de May.

Lo que distingue a Powell no es la complejidad técnica extrema, sino la potencia pura y visceral. Heredero del estilo demoledor de John Bonham, golpeaba los tambores con una fuerza que parecía capaz de romper las pieles. No se trataba de florituras innecesarias, sino de un groove sólido, pesado y lleno de alma que hacía que cada canción cobrara vida. Esa energía era precisamente lo que May necesitaba para que sus composiciones sonaran tan épicas como las de Queen.

queen brian may 2003 aqueenofmagic

Años después, el propio May recordó con admiración a su compañero: “Los artistas con los que Cozy trabajó son un catálogo de los más grandes del mundo, desde Ritchie Blackmore hasta Tony Iommi y Jeff Beck. Merece elogios porque fue uno de los grandes del mundo”. Esa frase resume la admiración profunda que sentía el guitarrista por un baterista que, pese a no gozar del mismo reconocimiento popular que otros, marcó una era.

Powell influyó en generaciones posteriores. Bateristas como Chad Smith de Red Hot Chili Peppers o el fallecido Taylor Hawkins de Foo Fighters reconocían en su forma de tocar la misma actitud implacable que él había perfeccionado. En una época donde muchos buscaban velocidad y precisión quirúrgica, Powell recordaba que el rock también se construye con pasión y fuerza bruta.

Hoy, Cozy Powell sigue siendo uno de esos héroes ocultos del rock. Para Brian May, sin embargo, nunca fue invisible: fue el confidente rítmico que le permitió seguir creando después de la mayor pérdida de su vida musical. Su legado no está en las listas de los más vendidos, sino en cada golpe de batería que todavía resuena en los discos que ayudó a forjar. En el universo del rock, algunos grandes brillan con luz propia; otros, como Powell, iluminan desde la sombra con un poder inigualable.