En septiembre de 2024, la revista Far Out Magazine publicó un artículo que revela una verdad incómoda del rock: incluso las bandas más icónicas como Queen generan rechazo visceral entre sus propios colegas.
Titulado “Five musicians who hate Queen and Freddie Mercury with a passion”, el texto repasa cómo el estilo teatral, ecléctico y abiertamente extravagante de Queen chocó frontalmente con la ortodoxia del rock tradicional y el punk crudo de los años 70 y 80.
Aunque Queen revolucionó la música con himnos universales y la voz inigualable de Freddie Mercury, cinco artistas de peso no dudaron en expresar su desprecio sin filtros.
El primero es Steve Walsh, vocalista de Kansas, quien admitió: “Freddie era un completo imbécil. El resto del grupo era genial… gay, no es que haya nada malo en eso, pero genial”. La frase destila un rechazo que mezcla envidia y prejuicio.
Robert Smith, líder de The Cure, fue aún más contundente: “Puedo decir honestamente que odiaba a Queen y todo lo que hacían”. El genio del gótico alternativo, que suele evitar polémicas, no encontró redención en la grandiosidad de la banda británica.
Paul Weller, exlíder de The Jam y The Style Council, arremetió directamente contra Mercury. Al enterarse de que Freddie quería “llevar el ballet a las clases trabajadoras”, Weller espetó: “¿Qué imbécil”. Para él, el intento de romper barreras de clase era puro postureo de estrella.

Sid Vicious, bajista de los Sex Pistols, encarnó el choque generacional entre punk y glam. Durante un encuentro legendario, se burló de Freddie preguntándole si ya había “llevado el ballet a las masas”. Mercury, sin inmutarse, lo agarró del cuello y lo echó del lugar, según contó el roadie Peter Hince.
Por último, Liam Gallagher, eterno enfant terrible de Oasis, resumió su opinión con desdén: “¿Me gusta Queen? Pues no mucho. Los encuentro un poco demasiado Queen”. Y remató criticando el sonido de guitarra de Brian May: “Suena como si la tuviera metida en el culo”.
Rompiendo moldes
Más allá de las frases hirientes, el artículo de Far Out Magazine ilustra un punto clave: Queen rompió moldes con su ambición, su espectáculo y su libertad sexual en una era donde el rock aún defendía códigos machistas y minimalistas. Precisamente esa audacia, que los convirtió en leyenda para millones, fue lo que algunos compañeros nunca pudieron perdonar.
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