Nell Campbell compartió recientemente una anécdota de cuando conoció a Freddie Mercury, antes del éxito de Queen.
La estrella de ‘The Rocky Horror Show’, Nell Campbell, conocida mundialmente como «Little Nell» por su icónico papel de Columbia en el musical y la película de 1975, ha compartido una divertida y entrañable anécdota sobre su amistad con Freddie Mercury antes de que Queen conquistara el mundo.
Según el artículo publicado por el New Zealand Herald, la actriz australiana recordó aquellos días en los que ambos vendían ropa en puestos contiguos del bullicioso Kensington Market de Londres.
En una reciente entrevista con «The Telegraph», Campbell confesó su sorpresa ante los prominentes dientes del futuro líder de Queen: «¡Esos dientes! Ese chico podía comer una manzana a través de una raqueta de tenis».
Freddie Mercury, aún sin fama, atendía su puesto (que pertenecía a Roger Taylor, baterista de la banda) mientras bebía té en vasos de poliestireno y no dejaba de hablar de su grupo y sus intentos por conseguir un contrato discográfico. Ante tanto entusiasmo, la joven Nell le dio un consejo práctico y algo escéptico: «Freddie, es un mundo duro ahí afuera, mejor quédate con tu trabajo diario».

Ironía del destino
Esta historia, publicada por el medio neozelandés, captura la ironía del destino. Poco tiempo después, Queen explotaría con himnos como «Bohemian Rhapsody» y Freddie Mercury se convertiría en una leyenda del rock.
Campbell, por su parte, se consagró con ‘The Rocky Horror Picture Show’, un fenómeno cultural que celebra la extravagancia y la libertad sexual, y que sigue llenando teatros medio siglo después.
La anécdota humaniza a dos íconos de la cultura pop. Muestra a un Mercury persistente y soñador, y a una Nell pragmática que, sin saberlo, conversaba con una futura estrella.
Hoy, estas memorias de sus inicios humildes en Kensington Market nos recuerdan que detrás de la gloria siempre hay encuentros casuales, risas y, en este caso, una dentadura legendaria. Nell Campbell guarda con cariño esos recuerdos, demostrando que la amistad y el talento pueden surgir en los lugares más inesperados.
