Hace exactamente 55 años, el 1 de marzo de 1971, Queen dejó de ser un trío prometedor para convertirse en la formación legendaria que conquistaría el mundo.
Ese día, John Richard Deacon, un joven de solo 19 años nacido en Leicester el 19 de agosto de 1951, se convirtió en el cuarto y definitivo miembro de la banda.
Freddie Mercury, Brian May y Roger Taylor llevaban meses buscando un bajista estable. Habían probado a varios candidatos —Mike Grose, Barry Mitchell y otros— pero ninguno encajaba en el sonido ni en la química que buscaban. Deacon, estudiante de Ingeniería Electrónica en el Chelsea College (donde se graduó con honores de primera clase ese mismo año), ya tenía experiencia: desde los 14 años tocaba en The Opposition, primero como guitarrista rítmico y luego como bajista.
En octubre de 1970, Deacon había asistido a un concierto de Queen en Londres. Su impresión inicial fue tibia: “Estaban vestidos de negro y las luces eran muy tenues; solo veía cuatro figuras sombrías. No me causaron gran impacto”, recordaría años después. Sin embargo, a principios de 1971, un amigo lo presentó a Brian May y Roger Taylor en un local. Le preguntaron si quería audicionar.
Días después, en una sala de conferencias del Imperial College, Deacon apareció con su bajo y un amplificador adaptado por él mismo. Tocó “Son and Daughter” y otros temas recientes de la banda. Su técnica precisa, su groove sólido y, sobre todo, su personalidad tranquila y sin ego conquistaron al trío.
Gran músico de carácter reservado
No solo era un excelente músico: su carácter reservado contrastaba perfectamente con la exuberancia de Freddie y encajaba con la humildad técnica de Brian y Roger. Ese 1 de marzo, le ofrecieron oficialmente el puesto y Deacon aceptó. A partir de entonces, Queen ya no sería la misma.
Aunque su primer concierto con la formación clásica llegaría meses después (julio de 1971 en el Surrey College), el 1 de marzo marcó el nacimiento real de la leyenda. Con Deacon al bajo, la banda grabó su álbum debut en 1973 y despegó hacia la inmortalidad. Su contribución silenciosa pero esencial —tanto musical como técnica, como el famoso “Deacy Amp” que construyó para Brian— resultó clave en hits como “Under Pressure”, “Another One Bites the Dust” o “I Want to Break Free”.
