Hoy el mundo del rock celebra el 78º cumpleaños de Tony Iommi, el legendario guitarrista de Black Sabbath, conocido como el «padre del heavy metal».
Nacido en 1948 en Birmingham, Inglaterra, Iommi revolucionó la música con sus riffs oscuros y pesados, superando desafíos personales como la pérdida de las yemas de sus dedos en un accidente industrial. Su legado incluye álbumes icónicos como «Paranoid» y «Master of Reality», que definieron un género entero.
Pero en esta ocasión especial, destacamos su profunda amistad con Brian May, el virtuoso guitarrista de Queen. Ambos se conocieron a principios de los años 70, forjando un vínculo instantáneo basado en el respeto mutuo por sus estilos únicos.
Iommi ha descrito a May como su «dios del rock», alabando su sonido característico y su pasión por la guitarra. Desde entonces, han compartido jams legendarios, como la improvisación sobre «Paranoid» capturada en un vídeo de 2024, donde sus tonos se fusionan perfectamente.
Su colaboración va más allá: May ha participado en álbumes de Iommi, y han tocado juntos en escenarios, incluyendo el tributo a Freddie Mercury en Wembley en 1992. Durante la batalla de Iommi contra el linfoma en 2011, May lo visitó en su casa, fortaleciendo su lazo.
Recientemente, en diciembre de 2025, May le regaló a Iommi una réplica personalizada y zurda de su icónica guitarra Red Special, un proyecto de dos años que Iommi llamó «Navidad adelantada». Este gesto simboliza su amistad de más de cinco décadas, llena de sesiones de jam interminables y charlas nocturnas.
Incluso en sus 70, estos titanes siguen inspirándose mutuamente. Han hablado de proyectos futuros, como usar riffs inéditos de Iommi para colaboraciones. Su relación no solo une a Black Sabbath y Queen, sino que representa la esencia del rock: innovación, resiliencia y camaradería.
