Mary Austin ha intentado vender por dos años la propiedad en la que vivió después de la muerte del músico en 1991.
La icónica residencia londinense de Freddie Mercury, conocida como Garden Lodge, sigue sin hallar un comprador.
Esta mansión con ocho habitaciones, ubicada en el prestigioso distrito de Kensington y tasada en alrededor de 30 millones de libras esterlinas (equivalentes a 40,2 millones de dólares), fue ofrecida a la venta en 2024 por Mary Austin, quien fue su expareja y principal beneficiaria del vocalista de Queen.
No obstante, el esfuerzo por venderla no ha prosperado, lo que ha avivado nuevamente una disputa familiar que ha envuelto el patrimonio del artista durante años.
Freddie Mercury, nacido como Farrokh Bulsara, murió en 1991 con 45 años debido a una bronconeumonía vinculada al sida. En su herencia, cedió la mansión Garden Lodge y la mayor parte de sus bienes a Mary Austin, a quien durante mucho tiempo consideró su «esposa de common law», aunque su romance había concluido años antes.

Heredera
Mary Austin, con 74 años en la actualidad, ha residido en la propiedad desde el fallecimiento del músico y ha asumido el rol principal en la administración de su herencia.
Las complicaciones para comercializar la casa se han considerado como una novedad positiva por Kashmira Bulsara, la hermana menor del artista, con la cual Mary sostiene una relación conflictiva.
Fuentes próximas a la familia indicaron al Daily Mail que Kashmira «se sentía disgustada al observar que tantas pertenencias de su querido hermano se ofrecían a la venta para que cualquier persona las adquiriera».
«Kashmira valora el cariño que Freddie recibía en todo el planeta, pero le dolió imaginar que algunos de sus objetos con valor emocional no quedaran en manos de sus allegados», manifestó la fuente.
El enfrentamiento entre las dos mujeres se agravó durante el año anterior, cuando Mary Austin optó por subastar una gran cantidad de artículos personales del cantante.

Rescate
Frente a esa circunstancia, Kashmira Bulsara junto a su hijo, Jamal Zook, llevaron a cabo una iniciativa reservada para rescatar algunos de esos objetos sentimentales.
De forma anónima, invirtieron cerca de cuatro millones de dólares en Sotheby’s con el fin de readquirir artículos de memorabilia que veían como fundamentales para mantenerlos en el seno de la familia Bulsara.
En realidad, el desacuerdo tiene orígenes más antiguos. Después del funeral de Freddie Mercury en 1991 —realizado conforme al ritual zoroastriano de sus progenitores en el Crematorio de West London—, Mary Austin se encargó de las cenizas del músico, respetando su voluntad de que el sitio de reposo definitivo quedara en confidencia.
Aunque facilitó que sus padres pudieran despedirse en una ceremonia íntima más tarde, se supone que Kashmira no asistió, lo cual generó una brecha afectiva que perdura hasta hoy.

Love Of My Life
Sin duda, Mary Austin representó la figura más determinante en la esfera personal de Freddie Mercury. Se encontraron en 1970, se prometieron en 1973 y, a pesar de que en 1976 él le reveló su bisexualidad —y más tarde su orientación gay—, el lazo sentimental entre ellos permaneció intacto.
El vocalista llegó a afirmar: “No logro querer a alguien de la manera en que la quise a ella”. Esta intimidad se extendió al ámbito financiero: Mary obtuvo el 50 % de una fortuna valorada en más de 200 millones de dólares, sumado a regalías permanentes por derechos de autor.
En 2024, además, ingresó una cantidad multimillonaria derivada de la transacción del catálogo de Queen a Sony, que superó los mil millones de dólares.
Kashmira, quien era seis años menor que Freddie Mercury, recibió al principio el 25 % de la herencia, igual que sus progenitores. No obstante, tras el fallecimiento de Bomi y Jer Bulsara, esa porción también quedó bajo el dominio de Mary, afianzando su influencia sobre el patrimonio del artista.

Garden Lodge, comprada por el músico en 1978 a un precio de 399.000 dólares, trasciende el mero estatus de una mansión opulenta. Se convirtió en su santuario personal, el espacio donde transcurrieron sus últimos días y donde, tal como indica Mary, reposan sus cenizas.
Los residentes cercanos retratan a Mary Austin como una persona discreta, prácticamente ermitaña, que por varias décadas evitó los reflectores y se mantuvo alejada de la atención de los medios.
El filme Bohemian Rhapsody (2018), que presentó el nexo entre Freddie y Mary como un compromiso de fidelidad inquebrantable, revivió esa conexión en el recuerdo colectivo.