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"¿Queen? ¿Pero qué es eso?"

Esta fue una de las respuestas que obtuvo el grupo cuando preguntaban por su primera grabación.



12 MARZO 2017 ÀNGEL ASENSI Y MIQUEL ASENSI

El mundo de la música está lleno de contrastes, de subidas y de bajadas emocionales, de reconocimientos públicos y de actuaciones en locales deprimentes donde lo más alegre es el momento de recoger los instrumentos. No hay una regla exacta que siguiéndola te permita triunfar, ni tampoco que te enseñe claramente el camino para abrazarte al fracaso. Quizá esta falta de planificación sea lo que, precisamente, permita que los grupos de rock sean un sueño para miles de músicos repartidos por todo el mundo.

Los que hemos tenido la suerte de actuar para 300 espectadores (incluso antes de tener la mayoría de edad) somos conscientes de que hay que disfrutar del momento y por qué no, y aunque duela pensarlo, no esperar a que se repita. La música es así.

Pero Brian May, Roger Taylor, Freddie Mercury y John Deacon son otra historia. Ya sabéis todos los problemas que se encontraron para poder publicar su primer disco: la burocracia, los derechos de autor, el submundo existente entre las mismas compañías discográficas... a todo esto súmale que había que poner buena cara aunque les tocase grabar en sesiones de estudio que empezaban bien entrada la madrugada.

Más de año y medio tuvieron que esperar a que su disco viese la luz. Y, finalmente, en 1973, su sueño se cumplió. Desde ese momento, los componentes del grupo tenían un seguimiento exhaustivo de su obra, pero que no tuvo la respuesta esperada por ellos.

 

«¿Queen? ¿Pero qué es eso?»


Hablaban con Trident, aportaban ideas... su futuro profesional estaba en juego. Su preocupación era lógica, lo que les llevaba a personarse en tiendas de discos para saber cómo iban las ventas de su esperado LP. Y en una de esas ocasiones, fue cuando Brian May le preguntó a un dependiente si las personas estaban comprando el disco en el que Freddie Mercury aparecía en la portada de espaldas, señalado por un cañón de luz. Y su pregunta, en vez de obtener una respuesta, se zanjó con otra pregunta: “¿Queen? ¿Pero qué es eso?”.

Suponemos que la situación no puede ser más desmoralizadora, pero ya sabéis que la música no es un cuento de hadas, ni tampoco tiene el por qué tener un principio ni un final feliz.

Pasados los años (exactamente 44), puede ser buena idea volver a esta tienda de discos en Inglaterra -si no se ha convertido en los últimos años en un comercio de ropa, en una superficie de comida rápida, en una frutería con productos exóticos o en una tienda outlet para todo el año- y preguntar por aquel vendedor sorprendido por el nombre de Queen.

Y sin acritud, sin resentimiento, darle las gracias por su aparente ignorancia. Aquella anécdota de hace más de cuatro décadas ayudó a redactar este texto y, en cierta manera, empujó a Queen para que no se durmiese en los laureles y de esta manera, acabar convirtiéndose en una de las formaciones musicales más extraordinarias que nunca han existido en un planeta llamado Tierra.





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