Freddie Mercury: “He creado un monstruo, y ese monstruo soy yo”

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Extracto del libro “Freddie Mercury – La biografía definitiva”, por Lesley-Ann Jones.

Tranquilizamos a Freddie Mercury diciéndole que estábamos acostumbrados a trabajar con famosos, que sabíamos lo que era la privacidad. Que eso es lo primero que sacrifican, y lo último que se dan cuenta de que quieren recuperar. Eso le tocó la fibra sensible.

Miró su vodka de reojo, agitando el vaso.

“Sabéis, eso es exactamente lo que no me deja dormir por la noche”, murmuró. “He creado un monstruo. El monstruo soy yo. No puedo echarle la culpa a nadie más. Es por lo que llevo trabajando desde que era niño. Habría matado por conseguir esto. Me ocurra lo que me ocurra, es todo culpa mía. Es lo que yo quería. Es lo que todos nos esforzamos por alcanzar. Éxito, fama, dinero, sexo, drogas, lo que uno quiera. Yo puedo tenerlo. Pero ahora estoy empezando a darme cuenta de que, de la misma forma que lo he creado, también quiero huir de ello. Empieza a preocuparme el hecho de que no puedo controlarlo, y que en realidad eso me controla a mí”.

“Yo cambio cuando salgo al escenario”, admitió. “Me transformo completamente en ese showman total. Lo digo porque eso es lo que tengo que ser. No puedo ser bueno a medias, para eso preferiría dejarlo. Sé que tengo que pavonearme. Sé que tengo que sujetar el soporte del micrófono de una forma determinada. Y me encanta”.

“Igual que me encantaba ver cómo Jimi Hendrix exprimía a su público. Él lo entendía, y también sus fans. Pero fuera del escenario era un tipo bastante tímido. Puede que sufriera por intentar estar a la altura de las expectativas, por ser el hombre salvaje que en realidad no era, una vez que se apagaban las luces. Para mí, subirme a un escenario se convierte en una experiencia extracorporal. Es como si me viera a mí mismo desde arriba y pensara: ‘Joder, eso es genial’. Y entonces me doy cuenta de que soy yo: lo mejor que puedo hacer es ponerme a currar”.

Freddie Mercury

“Por supuesto, es una droga”, decía Freddie, “un estimulante. Pero me da mal rollo cuando la gente me ve por la calle, y quiere al tipo del escenario. Al gran Freddie. Yo no soy ése, soy una persona más tranquila. Intento separar mi vida privada del intérprete público, porque es una existencia esquizofrénica. Supongo que ése es el precio que tengo que pagar. No me malinterpretéis, no soy un pobrecito millonario. La música es lo que hace que me levante por la mañana. Tengo verdaderamente muchísima suerte”.

¿Qué podía hacer Freddie al respecto? “Estoy montando un drama por una tontería, ¿verdad?” Un destello del tipo famoso. “Dinero por un tubo, adulación; estamos hablando de que vivo en Montreux y en el barrio más lujoso de Londres. Puedo irme de compras a Nueva York, a París, adonde me dé la gana. Estoy echado a perder. El tipo del escenario puede hacer esas cosas. Su público lo espera de él. Yo realmente me preocupo de en qué acabará todo”, confesó por fin.

“De lo que puede significar formar parte de uno de los grupos más importantes del mundo. Eso trae consigo sus propios problemas. Significa que no puedo salir así como así de paseo y merendar un té con un bollo en una deliciosa tetería de Kent. Es algo que siempre he de tener en cuenta. Es un viaje maravilloso, y estoy disfrutándolo, os lo aseguro. Pero hay veces…”.

| Extracto del libro “Freddie Mercury – La biografía definitiva”.

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