Freddie Mercury, una chaqueta y Roger Taylor

freddie mercury roger taylor

El cantante y el baterista tenían un puesto de venta de ropa.

Àngel Asensi & Miquel Asensi.- Compartir un negocio con alguien de tu entorno más íntimo puede ser una iniciativa muy positiva. De hecho, tiene ventajas muy claras como, por ejemplo, que no hace falta pedir curriculums y no tienes que buscar compañeros de trabajo entre personas desconocidas. La confianza en otra persona con la que te une amistad puede ser beneficioso y de hecho, anima a que las cosas vayan mejor.

Pero, como casi todo en la vida, también tiene desventajas: trabajar con personas de tu entorno más cercano como familiares o amigos muy allegados puede derivar en confrontaciones más fuertes de lo que se consideraría normal ya que el conocimiento mutuo entre ellos puede intoxicar esa relación entre trabajadores o socios.

Freddie Mercury y Roger Taylor ya se conocían antes de coincidir en Queen. Los dos ya tocaban en grupos musicales; Freddie en Ibex y Roger en Smile. Pero está claro que no eran profesionales y necesitaban ingresos para subsistir. Ahora hace 50 años (en el verano del año 1969), el cantante le preguntó al rubio baterista si quería llevar a medias un puesto en Kensington Market.

En principio vendían e intercambiaban artículos relacionados con el arte, básicamente cuadros de amigos del Freddie, pero después, la moda y los ingresos económicos les llevaron a la idea de que mejor era vender ropa: chaquetas, abrigos, sombreros, bufandas, guantes, pantalones o vestidos, ya que tenían cierta salida comercial entre los clientes deseosos de la fórmula “bueno, bonito y barato”. Pero, además, con cierto glamour, para marcar tendencia.

Y un día, Roger Taylor decidió enseñarle una chaqueta a un cliente y llegaron a un acuerdo por 20 libras, esa prenda cambiaba de dueño. Y de esta manera y con ese precio quedaba cerrado felizmente el acuerdo. Pero la felicidad no duró demasiado.

Llegó Freddie y le preguntó a Roger por su chaqueta. Y este le respondió que la había vendido para afrontar gastos. El cantante, alterado y con razón, salió detrás del comprador y finalmente, le abonó el dinero y recuperó su prenda de vestir. Como os podéis imaginar, la discusión posterior fue densa. Así lo recogen Jacky Gunn y Jim Jenkins en su libro: “Queen”.

Como hemos comentado anteriormente, ya han pasado 50 años de esta anécdota y, medio siglo después, nos atrevemos a sacar dos conclusiones: la primera, que en un negocio, por mucha confianza que se tenga, no hay que vender lo del otro (o, como mínimo, preguntárselo primero,).

Y en segundo lugar, que la persona que compró inicialmente esta chaqueta es posible que haya visto la película de “Bohemian Rhapsody” y piense: “Bueno, no tengo su cazadora, pero aunque fuese por unos minutos y sin ser en las mejores condiciones, compartí conversación con uno de los mejores cantantes de la historia del rock, Freddie Mercury”.

Roger Taylor y Freddie Mercury
Roger Taylor y Freddie Mercury.