Live Aid, el festival que cambió la historia del rock

Un macroespectáculo de 16 horas con 69 artistas y una audiencia mundial de 1.500 millones de personas, el Live Aid es la respuesta de los ochenta a Woodstock.

Vanessa Cruzado.- La veterana del movimiento protesta folk Joan Baez afirma que el Live Aid (Ayuda en vivo) es una respuesta de los ochenta a Woodstock. Ambos acontecimientos reflejan el espíritu de su época. Si bien el Live Aid estuvo mejor organizado, fue más filántropo y menos alternativo que su predecesor, a eso hay que agregarle que salvó entre uno y dos millones de vidas.

Sin embargo, no fue el pionero. De hecho, ya hubo antes conciertos solidarios, entre los que destacó el organizado por George Harrison a favor de Bangladesh en 1971, pero nunca a tal escala como el Live Aid. Un macroespectáculo de 16 horas en dos instalaciones a orillas del Atlántico pero a miles de kilómetros de distancia, con 69 artistas y una audiencia mundial de 1.500 millones de personas (según The New York Times; 1.900 millones según CNN).

La idea nació a raíz de un reportaje realizado por Michael Buerk en Korem, Etiopía, emitido por la BBC News en octubre de 1984. Las imágenes de niños muriendo de hambre impulsaron a Bob Geldof, exlíder de The Boomtown Rats, a actuar. En cuestión de semanas formó el Band Aid, un grupo de estrellas británicas que grabaron el sencillo Do they know It’s Christmas?, como lo hicieron meses atrás Michael Jackson y Lionel Ritchie con We Are the World, para recaudar fondos.

Un rotundo éxito animó a Gedolf a dar un paso más. Con la colaboración de los artistas más destacados de la época y los escenarios en Wembley (Londres) y el estadio JFK de Philadelphia (Estados Unidos), solo faltaba animar a la audiencia y el ex The Boomtown Rats usó una peculiar frase: “No vayas al pub esta noche, por favor quédate y danos tu dinero”. Y sí que se lo dieron. Frente al objetivo que se había marcado de 1,9 millones de dólares, la recaudación final destinada a mitigar el hambre en África ascendió a 140 millones de dólares. El 13 de julio de 1985 se celebró el Live Aid y no resulta sorprendente que se le denomine como el “mayor espectáculo del planeta”.

La banda Status Quo, con su efectivo boogie rock, arrancó con Rockin’ All Over the World en Wembley y marcó el inicio de 16 intensas horas de rock. El festival fue un punto de quiebre para la carrera de varios artistas que sufrieron, lo que Emilio de Gorgot denominó, el síndrome de 1985 o el síndrome Live Aid. Un claro ejemplo fue el de Adam Ant, quien tocó una canción en el festival y luego de ello sus ventas no remontaron. O el de Bruce Springsteen, quien declinó la invitación. También se vieron afectados los músicos que no fueron invitados a participar en lo que se considera quizá el día en que la música cambió el mundo.

Queen y los 20 minutos más decisivos en la historia de rock

Salieron, con rapidez desde el lado derecho del escenario, conscientes de que tenían poco más de 15 minutos. Brian May, con su inconfundible melena de león y Freddie Mercury, con su camiseta de tirantes blanca, su cinturón negro con púas y su jean decolorado subido casi hasta el ombligo que estilizaba su -entonces- fibrosa figura, aparecieron frente a los 74.000 espectadores que abarrotaban el Wembley.

Caminando al otro extremo, Freddie agita sus brazos para animar a los asistentes que ya estaban deleitados con su presencia. Va al piano, se sienta y empieza a calentar para luego dar inicio a Bohemian Rhapsody y al descontrol del público.

Luego de Radio Ga Ga, ocurre el momento mágico que hasta ahora recuerdan los afortunados fanáticos presentes en el recinto: la improvisación entre Freddie y el público. Queen prosiguió con Hammer To Fall, derrochando descontrol en el escenario y Crazy Little Thing Called Love, dedicándosela a las “hermosas personas presentes” esa tarde.

El clímax, y las palmas al ritmo de la música, llegó con un breve coro de We Will Rock you. La banda, consciente de ello, regaló We Are the Champions y el Wembley no dejaba de moverse de izquierda a derecha.

Freddie se ganó a los asistentes sin necesidad de un discurso. “Lo que más me gustó fue ver al público sintiéndose parte del show. Cuando cantaba, era increíble”, reveló Mercury tiempo después en un documental.

Estrellas no tan brillantes

Ningún concierto benéfico tuvo el efecto que tuvo el Live Aid. De hecho, al festival se le considera como la enciclopedia viviente del rock. Sin embargo, englobó artistas cuyas presentaciones no brillaron. Uno de ellos fue Bob Dylan, quien (se creía) no había preparado su presentación con actuación con Keith Richards y Ron Wood de los Rolling Stones.

Dylan realizó una presentación acústica donde, además del sonido mal amplificado, tocó canciones que el público desconocía. Rompió una cuerda y detuvo el tema para cambiarle la guitarra a Wood. Distraído por los problemas técnicos, le preguntó al público: “¿Se me oye?”, “¿Suena todo bien?”. Pero la historia no termina ahí. Luego de la presentación, Dylan sugirió que parte del dinero recaudado para Etiopía debería ir, también, para los granjeros estadounidenses y así ayudarlos a pagar sus hipotecas, hecho que molestó a Geldof.

Dispuesto a ofrecer una gran velada, los problemas técnicos también le jugaron una mala pasada a Paul McCartney. Sentado en el piano y entonando los primeros segundos de Let it be, nadie podía entender lo que cantaba el ex Beatle. Cuando finalmente solucionaron las fallas, el público volvió a disfrutar del concierto. Cuando el festival se editó en DVD, Paul “dobló” la canción y atrás quedaron los problemas de sonido en el Live Aid.

Presentaciones para recordar

Una banda que también se llevó el reconocimiento esa noche fue U2 y no solo por su presentación. Se dice que el propio Mercury acorraló a Bono en un pasillo del backstage. “Yo estaba contra una pared, él apoyó una mano en la pared y empezó a charlar conmigo como si le estuviese hablando a una chica”, contó el cantante irlandés tiempo después.

U2 arrancó su presentación con Sunday Bloody Sunday, demostrando que estaba a la altura no solo de los artistas presentes, sino también de la época. Sin embargo, fue con Bad que la presentación se convirtió en memorable. Poco más de la mitad de la canción, Bono baja a una especie de segundo escenario donde se encontraban los fotógrafos y empieza a hacer señas a los miembros de seguridad mientras el resto seguía repitiendo los acordes de la canción.

Una adolescente de 15 años había quedado atrapada en plena multitud y solo Bono se había percatado de ello. Cuando la joven salió, Bono la abrazó e incluso bailó unos instantes con ella. Luego del incidente, el espectáculo continuó -como si nada hubiera pasado-. Al final del tema, a Bono le pasan una especie de bandera blanca y se despide del público.

Otra presentación por resaltar es la de David Bowie, quien salió después del épico espectáculo de Queen. El músico cautivó con acertados temas como Modern Love o Rebel Rebel y superó la valla con sus más de 15 minutos en el escenario. Animado y haciendo vibrar al público, fue la sorpresiva interpretación de Heores que hizo especial esa noche. Con un “Dios los bendiga a todos”, Bowie cerró su concierto con broche de oro.

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