¡Atención: vigilancia policial para Queen!

Durante un tiempo, el grupo necesitó de la presencia de los cuerpos de seguridad.

La historia nos ha dejado, desafortunadamente, muchos ejemplos de individuos que han atentado contra artistas o personas muy conocidas. John Fitzgerald Kennedy, el papa Juan Pablo II, Abraham Lincoln y otras personalidades públicas han sufrido ataques que, en la mayoría de los casos, han acabado con sus vidas. Y el mundo de la música no es una excepción.

8 de diciembre de 1980. Nueva York. Manhattan. Mark David Chapman dispara cinco veces contra John Lennon. El resultado ya lo conocéis: la muerte del cantante. Un hecho que no pasó desapercibido para el resto de grupos musicales importantes.

Queen fue un ejemplo de banda de rock que aplicó nuevas medidas preventivas contra posibles ataques. No es que tuviesen paranoias ni miedo, pero sí una mayor concienciación. De hecho, Peter Freestone recuerda en su libro titulado “Freddie Mercury. An intimate memoir” que el grupo recibió diversas amenazas de muerte, que iban a producirse en el momento que Queen era más vulnerable, es decir, durante un concierto.

Cuando el cuarteto británico estaba preparando en Inglaterra un vídeo promocional, la policía les aconsejó que, aunque el asesinato del cantante de los Beatles se produjo en Estados Unidos, las medidas de seguridad tenían que ser máximas.

Está demostrado que ante sucesos que conmocionan a todo el mundo (la muerte de John Lennon fue un claro ejemplo), existe el peligro claro de una repetición en cualquier parte del mundo por parte de otra mente criminal que busque notoriedad. Para evitar nuevas víctimas, Queen tuvo una vigilancia constante por parte de su personal de seguridad así como por parte de dos agentes de policía. John, Freddie, Brian y Roger estuvieron escoltados por un tiempo mientras rodaban un videoclip. Incluso las autoridades policiales también confirmaron la presencia continuada de agentes muy cerca de donde residía Freddie Mercury cuando el cantante estaba trabajando. El objetivo estaba muy claro: evitar que a se acercasen a su residencia paquetes sospechosos o la presencia no deseada de personas que quisiesen acabar con su vida.

Afortunadamente, durante esos días no se produjo ningún intento de masacre. O al menos, no transcendió a la opinión pública. Todo quedó en un buen trabajo de protección de unas estrellas mundiales del rock.

Àngel Asensi y Miquel Asensi. Periodistas.

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