¿Qué habría sido de Freddie Mercury de haber seguido vivo?

Es la pregunta sin respuesta que siempre nos planteamos los seguidores de Queen.

Alejandro Arbelo.- En noviembre de 1991 se apagaba la luz de una de las mayores figuras de la historia de la música y, probablemente, de la mejor voz que ha dado el rock. Freddie Mercury fallecía a los 45 años de edad víctima de una neumonía bronquial derivada del SIDA y justo entonces comenzaba a gestarse el mito y el ídolo intergeneracional.

Se sabe que en sus últimos días el músico de Zanzíbar se encontraba ya extremadamente delgado, prácticamente ciego, sedado y sin apenas poder hablar, siendo su muerte tan solo una cuestión de tiempo. A este respecto, Brian May declaraba recientemente que Mercury habría evitado las devastadoras consecuencias de la enfermedad si hubiera comenzado a recibir tratamiento “tan solo unos meses antes“. Para el guitarrista de Queen, si el cantante hubiera comenzado a recibir el “cóctel mágico” de pastillas para combatir el SIDA unos meses antes, “todavía estaría con nosotros”…

Reflexionando sobre estas afirmaciones, la pregunta, tan nostálgica como mortificante es clara: ¿qué habría sido de Freddie Mercury de haber seguido vivo?

El propio cantante, genio y figura, llegó a decir en cierta ocasión: “no espero llegar a viejo. Realmente, no me importa. Ciertamente no tengo ninguna aspiración de vivir hasta los setenta, sería muy aburrido”. Finalmente, no pudo llegar a viejo

Entrando en materia, en el plano de los directos, soy de los que no imagina al mismo Freddie Mercury de los 70 y 80 en las décadas de 2000 y 2010, esto es, contoneándose sobre un escenario y llevando a las masas al éxtasis de la misma forma que lo hizo en conciertos como el de Wembley o Budapest en 1986. Ya no sería una cuestión tan solo de edad, sino de evolución personal. Probablemente, Mercury habría centrado sus esfuerzos en perfeccionar su ejecución vocal y estar a la altura de su propia leyenda. Habiendo abandonado el alcohol y el tabaco, Freddie Mercury no sería otro Mick Jagger… En definitiva, el mismo magnetismo en escena, pero menos correteos e histrionismo.

En el plano de los discos de estudio, Mercury intuyo habría limitado la producción de discos con Queen (para publicar solo obras de arte), pero habría aumentado por el contrario sus colaboraciones (selectas, eso sí) con otras estrellas de la música, que se pelearían por contar con él. Ciertamente, un tema que llevara aparejada la expresión “feat Freddie Mercury” habría sido señal de éxito…

En lo social, Freddie habría sido venerado como un cantante de culto, siendo noticia, por la grandeza del personaje, sus entrevistas, presencia en programas, galas y actos públicos. Premiado en multitud de ocasiones, su figura habría alcanzado otra dimensión al estar seguramente al frente de organizaciones, la suya propia, de lucha contra el SIDA…

Lo más probable es que el lector/a se haya enorgullecido con lo anteriormente relatado, pero, lamentablemente, no es más que un ejercicio personal de proyección de lo que habría supuesto la enorme figura del artista en pleno siglo XXI. Lo que sí es cierto, y queda para la historia, es su gran obra y legado para el mundo de la música, que se mantiene vivo a través de la legión que constituimos los fans de Queen…

Ladies & Gentleman, larga vida a la reina.

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