¿Este es el mundo que nosotros creamos?

Fantástica canción que desnudó el alma del grupo.

Àngel Asensi y Miquel Asensi. Periodistas.

La primera vez que escuchamos el disco “The Works” nos sorprendió por diversos aspectos: por su base roquera (“Tear It Up”, “Hammer to fall”), por el uso de sintetizadores que tomaron el protagonismo de algunas composiciones (“Radio Gaga”, “I Want To Break Free”), porque “Man On The Prowl” no nos gustaba -y ahora sí- y por el contraste que encontrábamos al final del LP, con la canción “Is This The World That We Created?” (traducido como “¿Es este el mundo que nosotros creamos?”).

Vaya contraste y también, ¡qué manera de finalizar un disco! Era el tema número 9, el último, que apenas duraba dos minutos y 13 segundos, pero que nos cautivó. Una composición que resaltaba las dos partes más reconocibles del grupo: la voz de Freddie Mercury y la guitarra -en este caso, electroacústica- de Brian May.

La canción, aparentemente sencilla, pero desnuda, directa y muy personal, es una reflexión sobre el hambre y el sufrimiento humano del mundo en el año 1984. Tampoco es que haya cambiado demasiado la situación, pero nos invitaba a una reflexión. Era como el capítulo final de un libro, pero en este caso, de una grabación discográfica: después de los contrastes de sintetizadores, guitarras hardrockeras y medios tiempos, cuando llegaba esta composición, todo enmudecía, todo se reducía a una voz y doce cuerdas. Como el alma que habla, siente y es admirada.

Aunque no se trata de la canción más famosa del grupo, sí que es verdad que el hecho de haberla interpretado en el concierto Live Aid supuso un reconocimiento internacional para Freddie y Brian como dupla histórica dentro del rock. Eso sí, siempre con el permiso de John Deacon y Roger Taylor, que supieron mantenerse al margen porque todo esto beneficiaba a Queen.

Te invitamos a que escuches de nuevo esta canción y te preguntes cómo podemos mejorar el mundo en el que vivimos. Quizá, desde el cielo, una estrella vuelva a cantar esta noche para ti.

Este texto va dedicado a Enrique Rocafort. Recupérate pronto, amigo.

Santa Lucia

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