Freddie Mercury, la “Queen” del rock

Conocido por sus extravagancias y su personalidad arrolladora en el escenario, este compositor y músico innovador es ya una voz eterna

Freddie Mercury es sinónimo de “Queen”, de una gran reina que hizo jaque mate a los cantantes y compositores del rock en las década de los 70, 80 y 90, aunque su jugada maestra ha sido llenar el vacío de su ausencia con canciones que siguen vivas y rebosantes de una personalidad genuina llena de vitalidad.

Farrokh Bomi Bulsara nació en Zanzíbar, un protectorado del Reino Unido en la actual Tanzania donde se crió. A los 8 años fue enviado a estudiar a un internado de Bombay donde empezó a ser conocido como “Freddie” y nació el mito. Allí estudió piano hasta los 9 años, aunque no empezó con la guitarra hasta los 17 años, cuando su familia se trasladó a Londres. Fueron los años de universidad, donde hizo Diseño Gráfico que después le sirvió para diseñar el logotipo del grupo presente en las portadas de sus discos.

Al terminar, en 1970, Mercury conoció al guitarrista Brian May y al batería Roger Taylor. Así nació “Queen” una banda liderada por su carisma, con un nombre que no ocultaba ciertas connotaciones gay y una personalidad creativa, arrolladora, divertida y sincera, donde su voz era la “reina”. Freddie contaba con un registro vocal que se convirtió en su mejor aliado: ya que a pesar de ser barítono, solía cantar como tenor a pesar de no recibir nunca clases de canto. Como destacó Monserrat Caballé “a diferencia del resto de cantantes de rock, él vendía su voz”.

Sin embargo, a sus dotes de cantante se unieron sus extravagantes puestas en escena, lo que le convirtió en todo un showman sobre el escenario. Envuelto en sus trajes de malla poseía un estilo teatral que incitaba a participar al público en cada momento. Aunque en su talento también estaba la composición de éxitos como “Bohemian Rhapsody”, “Somebody to love”, “We are the Champions” o “Barcelona” (tema que pertenece a su posterior etapa como solista y que fue la canción oficial de los Juegos Olímpicos de 1992 interpretada junto a la Caballé). Una muestra de la pasión por la ópera que sentía y que plasmó en numerosas ocasiones.

Y, como si de una ópera se tratara, su vida también tuvo un final trágico envuelto por la sombra del VIH a los 45 años. Sólo un día después de comunicar oficialmente que padecía sida. Una noticia que sorprendió, ya que se nos mostraba un Mercury muy diferente al extrovertido de los escenarios. Porque siempre fue muy reservado en su vida personal. Entonces conocimos su relación con el peluquero Jim Hutton desde 1983 y que le diagnosticaron la enfermedad en 1987.

Fue incinerado y sus cenizas reposan en algún lugar desconocido. Se rumorea que su mejor amiga May Austin las esparció a lo largo del lago Lemán en Suiza, donde Mercury vivió sus últimos años. Aunque otros dicen que reposan a los pies del enorme roble de su casa en Kesington, donde continúa viviendo Mary Austin. Incluso se dice que también están repartidas en varios teatros londinenses. Sea como fuere a partir de entonces sus discos volvieron a venderse masivamente y, en Reino Unido, “Queen” pasó más semanas en las listas que ninguna otra banda (superando a “The Beatles”) y el álbum de Grandes Éxitos es el más vendido en Gran Bretaña. Asimismo, su muerte representó un momento muy importante en la historia del VIH a la hora de enfrentarse y tratar la enfermedad, así como a prevenirla y dotarla de los recursos de investigación.

| Fuente: cadenaser

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